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Gioconda Belli, una escritora optimista y que cree en el Paraíso

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La escritora nicaragüense Gioconda Belli piensa que es "iluso" creer que los sueños se pueden realizar en el tiempo de una vida y está convencida de que quienes, como ella, participaron en la Revolución Sandinista "empujaron un poco el carro de la historia", una tarea que deben continuar otros. "Soy optimista y creo en el paraíso", ha afirmado hoy.

Gioconda Belli ha ganado la última edición del Premio Biblioteca Breve con "El infinito en la palma de la mano", una novela que habla precisamente del paraíso que tuvieron que abandonar Adán y Eva y de la que esta tarde hablará con sus lectores en Santander, en la Tribuna Literaria de Caja Cantabria.

La escritora nicaragüense ha dicho a los periodistas que "hay que seguir soñando" y que, aunque el sueño revolucionario no se hiciera realidad, dejó "cosas importantes", como la sustitución de un ejército "de casta, fiel al dictador", por un ejército profesional, la creación de organizaciones sindicales y, ante todo, hizo que "el pueblo perdiera el miedo y tomara conciencia de su poder para cambiar la historia".

Hoy se siente decepcionada "por ciertas personas" pero no por su país, que, ha confesado, le duele pero no le puede decepcionar porque lo ama profundamente. "Lo que siento es dolor porque no se hayan resuelto más cosas para la gente y porque la situación sigue siendo muy dura para las mayorías y para las mujeres", ha explicado.

Gioconda Belli es muy crítica con el presidente de su país, Daniel Ortega, quien, a su juicio, ha dejado de ser sandinista para convertirse en "danielista, porque sólo piensa en él y en su propia agenda", lo que le ha llevado a acabar con el derecho de las mujeres a interrumpir su embarazo incluso cuando existe riesgo de muerte con el objetivo de lograr el apoyo de la Iglesia Católica a pesar de que ese derecho ya existía en el siglo XIX.

Ser nicaragüense le ha ayudado en la escritura de su último libro porque su país es "el trópico, el principio del mundo siempre", y además cuenta con la fuerza vital necesaria para sobrevivir a revoluciones, terremotos y desastres.

También en América Latina están muy presentes los mitos de la creación y de la culpa de la mujer aunque ella ha elegido una Eva consciente de lo que hace cuando come el fruto prohibido porque sabe que de esa forma va a dar origen a la especie.

Y es que hasta que la primera mujer no como ese fruto, que Gioconda Belli, después de investigar, cambia por un higo, Adán y Eva no se reconocen como un hombre y una mujer que pueden amarse y reproducirse.

La poeta y narradora centroamericana decidió escribir este libro hace tres años, cuando se topó en una biblioteca con una serie de textos apócrifos que la dejaron deslumbrada y la llevaron a seguir un rastro que la condujo a nuevos textos, entre ellos los Manuscritos del Mar Muerto.

A partir de esos escritos, en los que leyó que Caín y Abel tuvieron unas hermanas gemelas, trató de ponerse en el lugar de Adán y Eva, enfrentados a un mundo primigenio, con una conciencia ya adulta porque nunca han sido niños.