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El Gobierno da marcha atrás y acepta mantener Garoña

El Ejecutivo está dispuesto a levantar su cierre, previsto en 2013, para favorecer un pacto con los agentes sociales

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El Gobierno está dispuesto a retrasar el cierre de la central nuclear de Garoña, fijado en julio de 2013, para favorecer un acuerdo global en materia económica con los agentes sociales en el marco de la negociación que mantienen abierta, y en la que la inminente reforma de las pensiones es el punto central.

Fuentes del Ejecutivo confirmaron ayer esta disposición a 'ceder' y prolongar la vida útil de Garoña para preservar los 1.800 puestos de trabajo que dependen de la planta si fuera una condición reclamada en el marcode la negociación, aunque insistieron en que la idea'no ha partido del Gobierno'.

'Todo sea por alcanzar un acuerdo', sostiene Ramón Jáuregui

De adoptarse, esta decisión supondría un giro radical en la política nuclear mantenida hasta ahora por el Gobierno. La idea contradice los compromisos recogidos en el programa electoral con el que el PSOE concurrió a las últimas elecciones generales, que abogaba por la 'sustitución gradual de la energía nuclear' por otras fuentes 'seguras, limpias y menos costosas'.

'Todo sea por alcanzar un acuerdo', confirmó en TVE el ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, quien admitió que la prolongación de la vida de las nucleares 'está formando parte de las conversaciones' con los agentes sociales. 'Si eso implica alguna modificación a lo que el Gobierno había podido hacer en alusión a Garoña, bienvenido sea', saludó Jáuregui.

El objetivo final lo vale, según el titular de la Presidencia. Un acuerdo integral con sindicatos, empresarios y partidos políticos sería, según señaló, 'un enorme vendaval a favor de las velas de la recuperación económica española'.

El Gobierno y los sindicatos niegan ser los padres de la propuesta

La retórica acompañó así al pragmatismo en la versión del Gobierno sobre una idea que rompió la discreción porla que ha discurrido hasta ahora la negociación social, que ayer se tensó de forma notable. El secretario de comunicación de CCOO, Fernando Lezcano, amenazó con hablar 'con más claridad' sobre las negociaciones a partir de ahora porque, según advirtió, los sindicatos 'están hartos'.

La cuestión nuclear es sólo una parte del guión negociador pactado entre el Gobierno y los sindicatos, señalaron fuentes sindicales. Aún no se ha abordado, pero está abierta a la discusión en el contexto de una negociación global en la que los dos ejes subrayan con doble línea los sindicatos son las pensiones y las políticas activas de empleo, aunque se haya ampliado a posteriori a otros capítulos como la política industrial y energética.

Así, CCOO y UGT negaron tajantemente la posibilidad de alcanzar un acuerdo sobre pensiones con el Gobierno a cambio de alargar la vida de las centrales. El portavoz de CCOO subrayó que la propuesta 'no tiene el más mínimo fundamento'. Desde el mismo sindicato, su responsable de Medio Ambiente, Llorenç Serrano, reconoció a Público que 'el alargamiento de la vida útil de las centrales nucleares está sobre la mesa', aunque no lo hayan puesto los sindicatos, emulando la defensa que adujo el Gobierno.

'No tenemos una línea roja que nos diga que no podemos contemplar un alargamiento, pero eso exigiría compensaciones, como dedicar parte de los beneficios de las nucleares a energías limpias o a la creación de alternativas económicas en los pueblos nucleares', indicó Serrano.

La confusión generada en torno a este asunto creció como una bola de nieve que arrolló al ministro de Industria, Miguel Sebastián. Horas antes de que el Ejecutivo admitiera la posibilidad del mantenimiento de la central nuclear de Garoña aunque no la paternidad de la idea, Sebastián descartó en la cadena Ser que la propuesta afectara a la central burgalesa. 'Si los sindicatos piden una revisión de la vida útil de las centrales, entiendo que se refieren a aquellas que expiran a partir de 2021', señaló. La decisión sobre Garoña 'es firme: se cerrará en 2013', indicó Sebastián.

La portavoz del PP en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, exigió a Zapatero 'una opinión única y definitiva en materia nuclear'. Y la izquierda cargó contra la posibilidad de ampliar la vida de Garoña. El portavoz de ERC, Joan Ridao, denunció un 'nuevo incumplimiento del PSOE igual que rectificó su promesa de no recortar el gasto social'. La portavoz de ICV, Núria Buenaventura, pidió la comparecencia de Zapatero en el Congreso para aclarar esta polémica. 'Tiene que aclarar si piensa respetar su compromiso electoral o ceder ante las presiones del lobby nuclear', advirtió la diputada ecosocialista.

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