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El Gobierno y la oposición de Kenia, en desacuerdo sobre el papel del Primer Ministro

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El Parlamento de Kenia, reunido hoy para votar los acuerdos políticos alcanzados por el Gobierno y la oposición a fines de febrero pasado, no logró aprobar ninguna medida debido a la controversia causada por el papel que desempeñará el futuro Primer Ministro del país.

Estaba previsto que los diputados votaran un paquete de leyes, entre las que se encuentra la creación del cargo de Primer Ministro y dos puestos de viceprimer ministros.

Se anticipa que el nuevo jefe del Gobierno será el jefe de filas del mayoritario partido opositor, el Movimiento Democrático Naranja (ODM), Raila Odinga, mientras que los adjuntos serán los candidatos propuestos, respectivamente, por esta agrupación y el gubernamental Partido de Unidad Nacional (PNU), en el poder desde 2002.

La creación de este gobierno de coalición fue acordada el 28 de febrero pasado por el presidente keniano, Mwai Kibaki, y Odinga, en las conversaciones que mantuvieron representantes de ambos líderes para poder fin a la crisis que estalló en Kenia tras las elecciones de diciembre pasado.

Sin embargo, la sesión parlamentaria de hoy estuvo precedida por una polémica surgida ayer a raíz de las declaraciones del director del Servicio Civil y secretario general de la Presidencia, Francis Muthaura, quien afirmó que el "primer ministro dependerá del presidente y del vicepresidente, siendo este último el responsable de las finanzas del país".

Las palabras de Muthaura no cayeron bien en el seno del ODM, cuyo portavoz, Salim Lone, dijo a EFE que "Esto no es lo que Odinga y el presidente Kibaki habían acordado" el pasado 28 de febrero, cuando firmaron un pacto, auspiciado por el ex secretario general de la ONU Kofi Annan.

Cuando fueron anunciados los acuerdos, Annan dijo que el primer ministro tendría la autoridad de coordinar y supervisar las funciones ejecutivas del Gobierno y en ese punto parece estar centrado ahora el desacuerdo.

El pacto en el que fue mediador el antiguo jefe de la diplomacia internacional puso fin a casi tres meses de caos político y choques étnicos tras las elecciones generales del 27 de diciembre.

El anuncio de la victoria de Kibaki en esos comicios fue denunciado como fraudulento por la oposición y desató una ola de violencia en todo el país que causó la muerte de 1.500 personas y desplazó a más de 400.000.

Pese a que la sesión parlamentaria de hoy fue infructuosa, un grupo de diputados pidió que las reformas propuestas sean aprobadas en los próximos 5 días en lugar de los 14 que tradicionalmente la Asamblea keniana utiliza para debatir proyectos de ley.

En la misma línea se pronunció el presidente de la cámara, Kenneth Marende, que se mostró a favor de "acelerar el proceso" a fin de terminar las diferentes votaciones a principios de la semana próxima.

La inestabilidad política coincide con el recrudecimiento de la violencia en la región del Monte Elgon, en el noroeste del país.

La policía pidió ayer ayuda al ejército en una operación de "detección y limpieza" de diversas milicias armadas.

Numerosos efectivos policiales fueron trasladados hoy hasta la zona en helicópteros militares para reforzar a las fuerzas que ya se encontraban en el lugar.

Las autoridades kenianas acusan a las Fuerzas de Defensa de la Tierra de Saboat (SLDF), las Fuerzas de Mooreland (MF) y el Movimiento de Revancha Política (PRM), de ser responsables de la muerte de al menos doce personas en los últimos días.

El portavoz del gobierno, Alfred Mutua, confirmó a Efe que ha sido impuesto el toque de queda en toda la región, próxima a la frontera con Uganda, desde las 19:00 hora local (16:00 GMT) hasta las 07:00 (04:00 GMT).