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La guerra antitalibán causa un éxodo masivo de civiles

La ofensiva militar paquistaní en el valle de Swat desplaza a 500.000 personas

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La ofensiva lanzada por el Ejército paquistaní contra el bastión talibán en el que se ha convertido el valle de Swat, en el noroeste de Pakistán, ha provocado el éxodo de 200.000 civiles en los últimos dos días, mientras que otros 300.000 están huyendo o se preparan para escapar en medio de los combates, advirtió ayer Ron Redmon, portavoz del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en una entrevista con la cadena BBC.

La huida es, sin embargo, imposible en muchos casos. El Ejército ha acusado a los talibanes de impedir la salida de los civiles, pero testigos citados por BBC aseguran que tanto los militares como los insurgentes bloquean las vías de escape. Antonio Guterres, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, instó ayer a las partes a que aseguren un corredor para que los civiles puedan ponerse a salvo.

Quienes han logrado huir del fuego cruzado y los bombardeos lo han hecho en condiciones durísimas, a través de carreteras abarrotadas en algunos casos sembradas de minas y "sin más equipaje que la ropa que pueden llevar en la espalda", denunció ACNUR ayer en un comunicado. La mayoría de estas personas intentan hallar refugio en los campos de desplazados que ACNUR y otras agencias de la ONU han dispuesto en las zonas seguras cercanas a Swat desde el verano.

En las últimas 48 horas, miles de personas hambrientas y agotadas están llegando a estos campamentos. Muchas familias se han separado en la huida y son numerosos los civiles que sufren traumas psicológicos, han alertado los trabajadores de la ONU.

Ya antes de la actual ofensiva, y sólo desde el mes de agosto, 555.000 paquistaníes habían huido de Swat y los distritos vecinos de Buner y Bajo Dir. Ahora, la nueva oleada de desplazados provocará una "enorme presión sobre los recursos" de los que dispone ACNUR, que teme no poder asistir a todas las personas que necesitan ayuda para cubrir sus necesidades básicas.

Un número elevado de estos desplazados residía en Mingora, la ciudad más importante de Swat, donde prosiguen los combates, al igual que en Kabal y Charbagh. También Buner y Bajo Dir han sido escenario de enfrentamientos. Sólo en las últimas 24 horas, el Ejército paquistaní asegura haber abatido a más 170 talibanes.

Un periodista de Mingora relató a la BBC que en la ciudad no hay agua corriente ni electricidad desde el jueves y que los mercados han cerrado, por lo que existe el riesgo de hambruna.

El valle de Swat se ha convertido en la retaguardia de los talibanes que operan en el vecino Afganistán, lo que ha llevado a Estados Unidos a presionar a Islamabad para que acabe con la insurgencia en esta conflictiva región.

En febrero, el Gobierno paquistaní llegó a un acuerdo de paz con los talibanes a cambio de permitirles imponer la sharia, la ley islámica, en la zona. Pero este acuerdo no sirvió para frenar su avance ni para arrancar a sus líderes la promesa de dejar las armas.

El Gobierno presidido por Ali Asif Zardari decidió entonces limpiar Swat de talibanes. Zardari se comprometió esta semana con el presidente Barack Obama a acabar con los talibanes y Al Qaeda dentro de sus fronteras.

Además del papel clave desempeñado por Pakistán en el conflicto afgano, Washington está preocupado por la posibilidad de que los talibanes y Al Qaeda se hagan con alguna de las cabezas nucleares paquistaníes.

Para conjurar la amenaza talibán , Islamabad ha enviado a Swat a 15.000 soldados, que intentan acabar con entre 4.000 y 5.000 insurgentes Una guerra no tan desigual como parece gracias a la guerra de guerrillas que emplean con éxito los integristas.

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