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Hamás y Fatah negocian una improbable reconciliación

El diálogo interpalestino prosigue con enormes diferencias respecto a la postura frente a Israel

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

El diálogo interpalestino prosigue en El Cairo y gira en torno a cinco cuestiones para las que se han creado comités específicos. Las delegaciones de Hamás y Fatah se han reunido bajo auspicios egipcios y volverán a hacerlo en el futuro. Esto es en sí mismo un gran éxito, por encima de la lejana posibilidad de un acuerdo.

Los cinco comités se encargan de discutir las competencias y la composición del futuro Gobierno de transición. Fatah insiste en que sea un ejecutivo de consenso, mientras que Hamás prefiere que represente proporcionalmente los votos de cada partido en las últimas elecciones, donde los fundamentalistas obtuvieron una clara mayoría.

Las dos partes coinciden en que las funciones del nuevo ejecutivo deberá incluir la reconstrucción de la franja de Gaza, la jefatura de los aparatos de seguridad y la preparación de las próximas elecciones, presidenciales y legislativas, que deben celebrarse antes del 25 de enero de 2010.

Pero existen profundas diferencias sobre el sistema electoral. Fatah prefiere la fórmula exclusivamente proporcional, mientras que Hamás se inclina por un sistema mixto, mitad proporcional y mitad por distritos. El presidente Mahmud Abás ha modificado por decreto la ley electoral a favor del sistema proporcional puro.

"La modificación beneficia claramente a Fatah", explica Muhaimar Abu Saada, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Al-Azhar de Gaza, afiliada a Fatah. "En las últimas elecciones, los resultados en las listas proporcionales fueron casi idénticos. Hamás obtuvo el 44% de los votos mientras que Fatah alcanzó el 42%. En cambio, en las elecciones por distritos, la victoria de Hamás fue apabullante, con el 56% de los escaños".

Abu Saada no es muy optimista respecto a las negociaciones. "Hay demasiadas preguntas en el aire. Por ejemplo, ¿quién será el primer ministro?, ¿quiénes serán los ministros?, ¿qué programa tendrá el Gobierno?, ¿será el programa de la OLP, que ha reconocido a Israel, o será el de Hamás, que no lo ha hecho?"

"Creo que estamos muy lejos de un acuerdo porque la situación es muy complicada. Hablemos de las fuerzas de seguridad. Hamás acepta que se incorporen agentes de Fatah a la policía de Gaza, pero quiere que sus agentes se incorporen a la policía de Cisjordania y esto es algo que Israel no aceptará. Si hay policías de Hamás en Cisjordania, Israel los detendrá", dice Abu Saada.

La reestructuración de los cuerpos de seguridad entraña numerosas complicaciones. En El Cairo se ha decidido que sólo habrá tres cuerpos: la Seguridad Nacional, la Seguridad Interna y los Servicios de Inteligencia, pero aquí termina el acuerdo. El principal escollo es que Fatah acepta la colaboración con Israel mientras Hamás exige unos cuerpos de seguridad que sólo dependan del Gobierno palestino.

"No queremos que la seguridad esté al servicio de una agenda extranjera; no queremos interferencias de EEUU e Israel. De la misma manera que no queremos un Gobierno israelí, tampoco queremos unas fuerzas de seguridad que defiendan los intereses de Israel, como ahora ocurre en Cisjordania", dice Fawzi Barhum, miembro de la delegación de Hamás en El Cairo.

Las diferencias no acaban ahí. La reforma de la OLP, donde por ahora no están integradas las fuerzas fundamentalistas, es decir Hamás y la Yihad Islámica, es otro punto de fricción. "Queremos una OLP que represente democráticamente a los distintos partidos políticos en función de los votos que obtengan y no una OLP que dependa de los designios arbitrarios de Fatah", insiste Barhum.

Hamás ha propuesto en El Cairo que en las próximas elecciones también se vote la representación en la OLP, pero Fatah le da largas. El problema de fondo es el mismo que con los servicios de seguridad: Hamás considera la colaboración con Israel como alta traición y Fatah piensa todo lo contrario.

Muhammad al-Gul, de Hamás, que participó en las negociaciones de El Cairo en la mesa del comité electoral , explica que, en esa mesa, se lograron avances: "Conseguimos ponernos de acuerdo en un 70% del material de discusión, aunque no en lo tocante a los nombres del primer ministro y de los ministros".

"La resistencia debe continuar puesto que Israel no ofrece nada. Han pasado 18 años desde la Conferencia de Madrid y los israelíes nos reclaman que reconozcamos a Israel mientras sus ministros piden la destrucción de Gaza o el bombardeo de la presa de Aswan. Hamás no va a reconocer a Israel y es inmoral que Occidente nos lo pida", concluye Al Gul.

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