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Hizbolá niega estar detrás del asesinato de Hariri

La revista 'Der Spiegel' acusa al grupo chií líbanés de la muerte del líder anti sirio

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

Hizbolá negó ayer su implicación en el asesinato del ex primer ministro libanés Rafiq Hariri tal y como le acusa la revista alemana Der Spiegel. El reportaje implica a la organización chií en el atentado ocurrido en Beirut el 14 de febrero de 2005, y que también costó la vida a otras 22 personas.

La investigación de Der Spiegel se fundamenta en un informe reciente que han elaborado investigadores de las Naciones Unidas y que aparentemente establece vínculos entre conocidos efectivos de Hizbolá y la presunta célula que acabó con la vida del exitoso hombre de negocios que lideró al bloque suní contrario a la presencia siria en Líbano.

Algunos observadores y políticos libaneses se mostraron ayer escépticos con unas explosivas revelaciones que salen a la luz sólo dos semanas antes de la primera ronda de las elecciones que se celebrarán el 7 de junio, y cuando Líbano se encuentra inmerso en un debate por la detención en cadena de decenas de libaneses que operaban como espías para el Mosad israelí.

"Las acusaciones de la revista son mentiras policiales que se han creado en las mismas habitaciones oscuras donde se inventaron historias similares sobre los sirios y los cuatro generales", dijo Hizbolá en un comunicado.

En abril último fueron liberados cuatro generales pro sirios a los que la investigación de las Naciones Unidas implicó inicialmente en el asesinato. Nada más cometerse el crimen los países occidentales, con EEUU a la cabeza, acusaron del mismo a Siria, pero la reciente liberación de los generales parece indicar que cuatro años después no se ha progresado en esa dirección.

Hasta ahora nadie había implicado a Hizbolá en el asesinato. Es más, el Partido de Dios fue explícitamente descartado en los primeros días de la investigación de la ONU, cuando las sospechas se dirigieron hacia los servicios de inteligencia sirios y libaneses.

Hizbolá sostiene que el último número de Der Spiegel revela una información que carece de base y que se ha creado en los estamentos políticos occidentales, como ocurrió con la investigación que incriminaba a Siria y que durante años se dio por cierta sin que se encontrara ningún fundamento sólido para sustentarla.

El ministro de Asuntos Exteriores libanés, Fawzi Salloukh, declaró ayer que la información de Der Spiegel es "totalmente falsa" y que los investigadores de las Naciones Unidas no han interrogado a nadie de Hizbolá en relación con el asesinato. Una portavoz del tribunal que investiga lo sucedido declinó hacer comentarios: "No sabemos de dónde han sacado la historia".

Según la revista alemana, las pesquisas han determinado la existencia de dos redes de teléfonos móviles, la primera de 8 aparatos y la segunda de unos 20, que estuvieron activas en Beirut en los días que precedieron al asesinato. Ambas redes habrían estado en manos de conocidos militantes de Hizbolá.

Wissam Eid, un capitán de los servicios de inteligencia libaneses, fue quien filtró las llamadas de los aparatos y estableció la conexión entre la célula y Hizbolá, según la revista. Las malas noticias son que tanto Eid como el principal jefe de inteligencia de Hizbolá en aquella época, Imad Mugniyah, fueron asesinados en enero y febrero de 2008 y, por lo tanto, no pueden confirmar la información.

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