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Honduras cierra una campaña fantasma

Los candidatos hondureños apuran sus últimas bazas mientras el presidente golpista inicia un retiro espiritual

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Una crisis política tan exótica como la hondureña merecía un cierre de campaña así. En cinco escenarios distintos se ha jugado, y se sigue haciendo, el inmediato futuro electoral de una sociedad convulsionada y maltratada desde el golpe de Estado del 28-J. Cinco actos de una pieza teatral que parece una comedia, pero que en realidad es un drama.

Mitin final en Tegucigalpa de Pepe Lobo, presidenciable del Partido Nacional y al que las últimas encuestas otorgan diez puntos de ventaja sobre su rival. Lobo huele a ganador. Mide sus palabras y afila sus sonrisas. 'No les voy a defraudar, ¡cambio ya!', exclama el candidato que ha apostado por el diálogo nacional para salir de la crisis.

Miles de seguidores corean sus palabras. Impresiona la euforia y también su equipo de escoltas. Uno de ellos carga al pecho un fusil M-16 y en su bolsillo exhibe un llavero de Cristo. Seguridad humana y terrenal. 'Vamos a salir de la situación. Que venga la ayuda de donde sea, pero imposiciones, de nadie. Tenemos orgullo y somos hondureños', se defiende un candidato fogueado en las últimas presidenciales, en las cuales Zelaya le arrebató la victoria.

Lobo parece casi presidente; Santos intenta recomponer una familia rota

El discurso se asoma a su final, pero antes una parte del público comienza el desalojo. No importa que su candidato siga hablando. 'No queremos perder los autobuses', señala una mujer a la carrera, acarreando a sus hijos. Los vehículos les devolverán a las colonias.

Yeni Pérez tiene 23 años y vive en la Colonia Kennedy, la más grande del país. 'La gente se emociona con una gorra, una camiseta, una comida. ¿No los ves? La mayoría son jóvenes que no pueden votar'. Algunos jefes de las colonias cobran mil lempiras (35 euros) por traer a su gente. Otros son proselitistas políticos, se ganan un dinerito durante la campaña.

Termina el mitin. Entre empujones y escoltas, Lobo contesta a Público. 'De ganar, ¿apoyaría la restitución de Zelaya en el Congreso?'. Lobo se lo piensa. Es un animal político, su apellido no es casual. Abre los ojos y contesta como casi siempre: 'No lo sé'.

'Esta crisis tiene solución y son las elecciones. Somos un país pobre, pero tenemos dignidad'. Elvin Santos, candidato del Partido Liberal, se muestra firme, apoyado por ex presidentes y seguidores. Pero éstos no son muchos. Hay espacios vacíos. Su partido está resquebrajado, incluso una de sus candidatas a vicepresidente, prima de Zelaya, ha renunciado horas antes.

Si Lobo parece un candidato casi presidente, Santos asemeja a un político intentando recomponer a su familia rota. Los periodistas le rodean al acabar y una niña se cuela entre las piernas. Le pide dinero. Tiene hambre. Expectación. Elvin tiene buena cintura. 'Estos son los problemas de verdad. El verdadero enemigo, el verdadero reto, es enfrentar la pobreza'.

La Resistencia impugnará las elecciones ante el Tribunal Supremo

Este corresponsal insiste: las elecciones sólo son reconocidas por dos países. 'Nosotros no pedimos, exigimos respeto. Un profundo análisis permitirá un reconocimiento pleno'. ¿Y qué pasará el día 2 en el Congreso? 'No podemos anticipar el voto. Que cada diputado venga de frente y diga cómo vota'.

A la 1 de la madrugada de hoy (las 8 en España) Micheletti habrá abandonado la residencia presidencial. Durante una semana, realizará un retiro espiritual, gestiones personales y responderá a invitaciones de amigos. Obligado a regañadientes por Washington, el presidente golpista no quiere asustar a sus seguidores: ante cualquier incidente, volverá.

Ha reconocido de forma implícita que, al apartarse temporalmente, duda de la legitimidad previa de las elecciones. Y además declara en televisión que también en 'Chile y Argentina utilizaron las elecciones' para salir de golpes de estado. 'Este es un país chiquito que pudo detener las ambiciones de Chávez y enfrentarse al mundo entero'.

La última baza política desplegada por Zelaya se plasmó en un comunicado que exhorta a la OEA a no reconocer las elecciones. La Resistencia apoyó este llamamiento y lleva días promoviendo la abstención en unas elecciones que cree ilegítimas.

'Una vez acaben, vamos a impugnarlas ante el Tribunal Supremo Electoral. Vamos a recurrir en todas las instancias nacionales y después, si hace falta, a la Corte Internacional de Justicia de La Haya', adelantó a Público Carlos Eduardo Reina, principal asesor de Zelaya en el interior de la Embajada.

'Una vez acaben, vamos a impugnarlas ante el Tribunal Supremo Electoral'

Arturo Valenzuela, flamante subsecretario para América Latina de EEUU, insiste ante sus colegas que las elecciones 'son una condición necesaria, pero no suficiente' para restaurar el orden constitucional. Como era de esperar, no hay acuerdo final.

Clinton quiere que se cumpla el Acuerdo Tegucigalpa San José, se forme un Gobierno de unidad y se vote la restitución de Zelaya. Lo mismo, pero de distinta forma que el secretario general de la OEA, Insulza, quien acusa a Micheletti de romper el acuerdo.

El domingo se elegirá presidente, nuevo Parlamento y ayuntamientos. Tres días después, el viejo Congreso (ya habrá diputados in rectore) decidirá sobre la restitución de Zelaya. Atrás queda una campaña atípica marcada por la apatía, cierto desinterés y sin mensajes de calado. ¿Epílogo? En un país tan religioso como éste, todos recurren a la fuerza de la fe: sólo Dios lo sabe.

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