Público
Público

Tras el horror de Abu Ghraib, Botero presenta en Londres el mundo del circo

EFE

Tras denunciar con su pintura las torturas cometidas por militares de Estados Unidos en la cárcel iraquí de Abu Ghraib, el artista colombiano Fernando Botero presenta desde hoy en Londres, donde no exponía desde 1983, algo que está en las antípodas de aquello: el mundo del circo.

Preguntado por EFE cómo pudo pasar de uno a otro, Botero explica que otros artistas hicieron lo mismo y pone el ejemplo de Picasso, que "estaba haciendo el retrato de enamorado de Dora Maar" y pintó el "Guernica" y los estudios para esa obra para volver luego a los retratos y las naturaleza muertas.

"Es como un mundo apacible tras la tormenta, explica Botero, quien afirma que Abu Ghraib le obsesionó. "Cuando se llega a ese grado de monstruosidad, se siente como una responsabilidad directa de decir algo. Me sorprende que ningún artista norteamericano hubiera hecho nada. Tal vez sea porque todos ellos están más o menos en la línea abstracta o conceptual".

"Yo no podía pasarlo por alto. Sentí una auténtica ira por esa situación. Hay torturas en muchas partes, pero son países bárbaros. En el caso de Estados Unidos, que se presenta como modelo de compasión y civilización, era una monstruosidad y además una hipocresía".

Botero dedicó trece meses al tema de Abu Ghraib y después de "haber dicho todo lo que tenía que decir", reencontró la paz consigo mismo.

"Entonces empecé a trabajar en temas más amables. Era como la celebración de la vida después de esa expresión de la tragedia, señala Botero, quien dice que, estando en México, vio pasar un circo pobre como los que él había visto de niño en Medellín y fue "encontrarse con un viejo amigo".

"Fui al circo. Vi el espectáculo. Hablé con la gente. Vi como vivía y de pronto me atravesó la imaginación que podía trabajar sobre ese tema", dice Botero, que mostrará las obras que ha hecho sobre este tema en la galería Thomas Gibson Fine Art hasta el próximo 8 de abril.

El artista ha mostrado ese mundo de ilusión en cuadros de vivos colores que representan a payasos, a acróbatas, a equilibristas, a ciclistas, personajes todos ellos en los que el abotargamiento es la marca de identidad como lo era la delgadez filiforme en los de Giacometti.

"Es un tema el del circo muy interesante, que ha fascinado a tantos artistas importantes como Toulouse-Lautrec, Seurat, Picaso, Léger. Cada uno ha visto su circo. Yo hago lo mismo, pero de forma distinta. Así es el arte", agrega.

Preguntado si el arte figurativo, que es el suyo, va a volver a gozar de buena salud, tras la explosión actual del arte conceptual, Botero recuerda que el arte "avanza en pequeñas revoluciones".

"El arte abstracto se creó como protesta contra el figurativo, pero luego llegó el pop--art, que era a su vez una protesta contra el abstracto. Siempre hay algún nuevo movimiento contra el arte que se convierte en el establishment".

"Seguramente hay por ahí artistas desconocidos que van a venir con algo distinto. Pero siempre volverá la pintura, que ha existido desde hace miles de años. Lo importante es que el pintor tenga una personalidad y una forma clara y culta" de expresar lo que siente.

Sobre los precios astronómicos que se han pagado últimamente por muchas obras en el mercado del arte, Botero dice que "nadie le pone el revólver" al cliente para que compre.

"Si uno quiere pagar 500 millones de dólares, nadie le obliga", dice Botero, que reconoce, sin embargo, que "puede haber cierta manipulación, pero a fin de cuentas, dice, "los precios los establece el público".

¿Se considera el artista colombiano más pintor que escultor? "He sido sesenta años pintor y sólo treinta y cinco, escultor -responde- aunque mi obra de escultor es más grande que la de muchos escultores porque soy un trabajador incansable".

"Las dos cosas son apasionantes", señala, antes de añadir: "Si tuviera que escoger, me quedaría con la pintura. Estoy más cercano a ella".

Después de haber dedicado dos años a sus trabajos sobre el circo, "un tema lleno de posibilidades, que me ha permitido trabajar con un color más libre", ha empezado a hacer, explica, naturalezas muertas, "un tema que me encanta y en el que se puede decir tanto y con tanta libertad".

Preguntado finalmente por la influencia de Latinoamérica en su obra, Botero afirma que esa región "ha sido el tema de muchos de mis cuadros".

"Me encanta el arte precolombino, que ha influido sobre todo en mi obra de escultor. Hay manifestaciones muy frescas y muy interesantes en el arte primitivo y en el arte popular latinoamericano", dice Botero, quien agrega: "Creo que el artista debe tener raíces".

¿Te ha resultado interesante esta noticia?

Más noticias