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Hu planta cara a Obama en la arena económica

Los dos líderes mantienen sus diferencias sobre comercio, derechos humanos y Corea del Norte

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Conseguir que Pekín se convierta en el 'aliado estratégico global' que quiere Estados Unidos no le está resultando fácil a Barack Obama. El encuentro celebrado ayer en Pekín entre el presidente de EEUU y su homólogo chino, Hu Jintao, dejó en evidencia que ambas potencias mantienen aún grandes diferencias.

Tras una reunión de varias horas, ambos líderes comparecieron con un aspecto serio, leyeron declaraciones separadas y no admitieron preguntas. La alianza económica privilegiada que busca EEUU no se ha concretado por ahora, aunque la mano tendida de Obama supone el reconocimiento implícito del surgimiento de un nuevo mundo bipolar, en el que China y EEUU se necesitan mutuamente y sus acciones serán decisivas para hacer frente a los futuros desafíos.

Pekín se resiste a apoyar sanciones contra Pyongyang, como exige EEUU

'Los grandes retos del siglo XXI, desde el cambio climático a la no proliferación nuclear y la recuperación económica, son retos que nos afectan a todos y que ninguna de las dos naciones puede resolver sola', admitió Obama.

Ambos líderes evitaron las muestras de afecto, pero repitieron constantemente su deseo de estrechar las relaciones bilaterales y mantener el respeto mutuo. 'La relación con China ha sido crítica para salir de la peor recesión en generaciones', reconoció Obama. El presidente de EEUU seguirá buscando fórmulas para estrechar la cooperación en el terreno económico y financiero, prioritaria para dos gigantes cada vez más interdependientes.

'No debemos interferir en los asuntos internos del otro', dice Hu

Pekín se ha convertido en el principal acreedor de deuda pública norteamericana, ya que posee la mayor reserva de dólares del mundo, acumulada gracias al boom de las exportaciones en las últimas tres décadas. También se ha convertido en el primer socio comercial del país norteamericano por valor de importaciones.

'Necesitamos ahora poner las bases para un crecimiento económico más equilibrado, en el que los estadounidenses consuman menos, ahorren más, y se reduzca nuestra deuda', dijo Obama, haciendo referencia al objetivo acordado durante la pasada cumbre del G-20 en Pittsburgh.

Pero añadió que China también se ha comprometido a dejar de depender de las exportaciones y a estimular su consumo doméstico, 'para crear nuevas oportunidades en Estados Unidos'.

Sin embargo, Hu plantó cara a la superpotencia estadounidense y advirtió que 'ambos países necesitan reforzar aún más su rechazo al proteccionismo', en referencia a la reciente imposición de aranceles en Washington a las importaciones chinas de neumáticos y tubos de acero.

Ambos líderes evitaron hacer referencia a las fricciones de los últimos seis meses por la continua depreciación del reminbi. EEUU acusa a Pekín de mantener artificialmente bajo el valor de su moneda nacional vinculándola al dólar, para hacer más competitivas las exportaciones chinas. Mientras, Pekín pide a Washington prudencia en la gestión de su deuda pública, para que el dólar deje de devaluarse.

EEUU y China también se han comprometido a colaborar en temas de seguridad y no proliferación nuclear. Ambos líderes reafirmaron la voluntad de retomar cuanto antes las negociaciones multilaterales para la desnuclearización de Corea del Norte, interrumpidas en mayo de este año después de que la ONU decidiera sancionar a Pyongyang por sus provocaciones militares.

Hu dijo que la desnuclearización de la península coreana 'es clave para la paz y la estabilidad en el noreste de Asia'. Sin embargo, Obama quiere más: espera que Pekín, principal aliado político y comercial de Pyongyang, apoye la aplicación de nuevas sanciones económicas contra el régimen norcoreano, un objetivo al que por ahora el Gobierno chino sigue resistiéndose.

En cuanto al programa nuclear iraní, donde China también mantiene intereses económicos, Hu recalcó la necesidad de apostar por el 'diálogo y la negociación'. Optando por un lenguaje más duro, el presidente estadounidense añadió que, si Irán no demuestra sus intenciones pacíficas, 'sufrirá consecuencias'.

Las diferencias sobre derechos humanos y la falta de libertad religiosa en China continúan siendo un obstáculo insalvable entre ambas potencias, a pesar de que ambos líderes reconocieron la necesidad de estrechar el diálogo sobre derechos humanos y de mantener el respeto mutuo.

Mientras Hu destacó que 'ninguno de los dos países debe interferir en los asuntos internos del otro', Obama repitió que los derechos humanos son valores universales, aplicables a todo el mundo. Y añadió que ha solicitado al presidente chino que retome el 'diálogo con el Dalai Lama para solucionar el problema de Tíbet'.

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