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Ibarretxe lucha por conservar la hegemonía del nacionalismo

El PP y el PSE están en estas elecciones más cerca que nunca de la mayoría absoluta

 

GUILLERMO MALAINA

Euskadi está ante unas elecciones históricas. El PNV y los partidos nacionalistas en su conjunto se enfrentan al reto de no perder su hegemonía en el Parlamento vasco por primera vez desde el fin de la dictadura. Las fuerzas constitucionalistas nunca han sumado la cifra de 38 escaños que concede la mayoría absoluta. Su techo hasta ahora está en los 33 que PSE y PP obtuvieron en 2005.

Aunque a principios de febrero el Publiscopio les otorgaba 37 escaños, la mayoría de las encuestas apuntan a que los constitucionalistas [también con UPyD] podrían sumar 38 diputados y, por ende, arrebatar el poder al PNV, haya o no pacto de gobierno. Un repaso a las ocho elecciones autonómicas celebradas en el País Vasco permite observar cómo, desde 1986, el nacionalismo vasco ha ido perdiendo peso. Esta evolución a la baja, sin embargo, no explica por sí misma que el PSE y el PP puedan estar ahora a las puertas de la mayoría absoluta.

PSE y PP pueden lograr la mayoría por el efecto de la Ley de Partidos

Sin obviar el tirón de los socialistas de la mano de Patxi López, el hecho de que las formaciones constitucionalistas vivan esta situación de bonanza está motivado por otro factor que marca un antes y un después: la ilegalización de las siglas herederas de Batasuna. Ahora que D3M pide el voto nulo, la redistribución de sus escaños [EHAK tenía 9], según la Ley de DOnt, favorecerá a los grandes partidos. El momento es así similar al de 2001 con Mayor Oreja y Nicolás Redondo, pero en un clima diferente. En los comicios, se vislumbran otros dos cambios, según los sondeos: el riesgo de EA de quedar como una fuerza residual en su pulso con el PNV y la consolidación de Aralar, la otra sensibilidad de la izquierda abertzale que reivindica la independencia por vías políticas y condena abiertamente la violencia de ETA. EB, socio del tripartito, se quedaría con tres escaños.

El PNV tiene hoy una idea distinta sobre el tripartito que 2005. Entonces, aparte de ir en coalición con EA, daba casi por segura la reedición del pacto con EB. Ahora, según las fuentes consultadas, la Ejecutiva del PNV se inclinaría más por probar un gobierno en minoría.

El PNV se inclina por no renovar el tripartito y gobernar en minoría

Los desplantes de EA estos últimos meses, dentro de su estrategia por un polo soberanista, han escocido. Incluso, Ibarretxe se ha sentido alguna vez dolido por falta de lealtad. La gota que colmó el vaso fue la decisión del partido de Unai Ziarreta de abanderar en solitario el recurso por la Ley de Consulta ante el Tribunal Estrasburgo. Las fricciones con EB han sido menos sonoras, pero también ha minado la confianza. Aun así, el tripartito no está enterrado. Su futuro depende también de las "cuentas" del 1 de marzo.

Por ahora, el PNV está centrado en esa fecha. Sabe que una de sus principales bazas es el propio Ibarretxe, por ser el líder político de Euskadi mejor valorado en las encuestas. Consciente de ello, su presidente, Iñigo Urkullu, envió ayer un mensaje sobre todo al elevado número de indecisos que aún hay: "Los indecisos que valoran a Ibarretxe tienen que ir a votar".

El cabeza de lista por Guipúzcoa, Joseba Egibar, fue más allá: "Lehendakari, debes saber que hay socialistas que te van a votar". Ibarretxe echó por tierra después la última promesa de Patxi López de dar trabajo a los jóvenes. "¿Cómo? Lo que no dijo es que el paro juvenil en España es diez puntos más alto que en Euskadi. ¿Qué medidas tiene el PSOE para dar trabajo a los jóvenes en Euskadi que no aplica en España?", se preguntó, incrédulo, antes de anunciar su última propuesta: un plan para emplear a 12.000 personas que ahora perciben la renta básica.