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"Una ideología asesina le ha quitado la vida"

Juan Manuel Piñuel Villalón, el guardia civil asesinado ayer por ETA, ha recibido sepultura en Málaga, tras una misa oficiada por el obispo a la que han asistido familiares, allegados, autoridades y decenas de agentes.

EUROPA PRESS

 

La familia y los allegados del guardia civil asesinado ayer por ETA en el atentado contra la casa cuartel de Legutiano, Juan Manuel Piñuel Villalón, despidieron hoy en el Parque Cementerio de Málaga el cuerpo del agente en una ceremonia íntima y que contó con la presencia de autoridades provinciales y regionales.

El coche fúnebre, procedente del aeropuerto de Málaga, llegó al recinto en torno a las 16.20 horas, acompañado de los familiares de la víctima, y se dirigió a la capilla del Parque Cementerio entre un cortejo formado por más de 150 agentes de la Guardia Civil.

En la escalinata de la capilla, y ante más de medio millar de personas que se congregaron en el lugar, se extrajo el féretro del coche, cubierto con la bandera de España, mientras sonaba una marcha fúnebre, entre aplausos y gritos de '¡Viva la Guardia Civil!'.

Una vez en la misma entrada del templo, mientras el féretro era portado por ocho agentes de la Benemérita, sonó el himno de España, tras el cual comenzó la misa en la intimidad en el interior de la capilla, oficiada por el obispo de Málaga, Antonio Dorado Soto.

En su homilía, el obispo lamentó ante los familiares de Juan Manuel Piñuel que, "cuando acababa de estar con vosotros, unas manos crueles y una ideología asesina le han quitado la vida y os han quitado la paz y la alegría".

Así, expresó su "firme condena del terrorismo, que es intrínsecaente perverso porque conculca grave y sistemáticamente el derecho a la vida y es muestra de la más dura intolerancia y totalitarismo", al tiempo que insistió en que el terrorismo de ETA "se ha convertido desde hace años en la más grave amenaza contra la paz, porque atenta cruelmente contra la vida humana, coarta la libertad de las personas y ciega el conocimiento de la verdad, de los hechos y de nuestra historia".

Tras la misa, alrededor de las 17.30 horas, se volvieron a abrir las puertas de la capilla para, tras sonar el himno de la Guardia Civil, realizar las salvas en recuerdo de la víctima.

Finalmente, a la viuda de Juan Manuel Piñuel, María Victoria Campos, se le entregó la bandera de España que reposaba sobre el féretro y el tricornio.

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