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La Iglesia azuza su campaña contra el aborto desde el púlpito

El ministro vaticano Cañizares se suma en su homilía al discurso duro de Rouco

JESÚS BASTANTE

Pese a que el cardenal de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal, AntonioMaría Rouco Varela, se empeñeen tratar de demostrar, contra viento y marea, que a los obispos no les mueve 'ningún cálculo político' a la hora de criticar al Gobierno socialista, lo cierto es que la Conferencia Episcopal continúa con su acerada crítica a la reforma de la Ley del Aborto.

Ayer fue el turno del cardenal Antonio Cañizares, ministro vaticano para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, quien en su homilía en la catedral de Toledo dejó clara, una vez más, su postura ante la interrupción del embarazo: 'No puede haber una ampliación de la Ley del Aborto, va en contra del hombre y va en contra de los designios de Dios', apuntó el purpurado, quien recalcó que los católicos deben hacer frente 'a esa corriente ciega de agresión, de falta de respeto al hombre, de violación de la dignidad humana, de eliminación de la vida del hombre, incluso del inocente y del no nacido'.

La estrategia de la Conferencia Episcopal arrancó a finales de diciembre en la misa de Colón en Madrid. Prosiguió con la polémica Campañadel lince contra el aborto que coincidió en el tiempo con el debate de las distintas propuestas de reforma. Y tomó su punto más álgido con la manifestación del pasado domingo, animada por el Episcopado en pleno, aunque finalmente ningún obispo se atreviera a ponerse detrás de la pancarta.

Antes que Cañizares, había sido el cardenal Rouco Varela quien, desde Roma, aseguró el viernes que la protesta contra la nueva Ley del Aborto 'va a continuar'. El presidente del Episcopado fue más allá y aseguró que la polémica campaña lanzada por los obispos contra el aborto 'no sigue ningún cálculo político'. Defendió, además, el derecho de la Iglesia católica a influir en la esfera política.

El cardenal Cañizares, en los últimos tiempos enfrentado a Rouco por la deriva de la cadena de radio Cope, hizo ayer suyos los postulados del arzobispo de Madrid, insistiendo en que la oposición al aborto 'no es una cuestión política, no es una cuestión de partido'. En lo que se refiere a la defensa de la vida, la opinión del purpurado quedó clara: 'No podemos resignarnos a esto'.

A su vez, Cañizares denunció 'la destrucción del hombre aún no nacido', presente en nuestra sociedad, en contraposición a la 'apuesta por la dignidad inviolable de todo ser humano que tanto es amado por Dios, aunque sea débil e indefenso, aunque no haya nacido'. Incluso, como aseveró, 'hasta llegar a la Cruz'.

Después de la polémica vivida semanas atrás por la decisión de algunas cofradías de portar un lazo blanco contra el aborto, todos esperaban ayer las primeras procesiones de Semana Santa. Pero no fueron los cofrades –sólo algunas hermandades de Córdoba, Alcalá de Henares y Cuenca portaron los lazos–, sino el Partido Popular quien azuzó la controversia.

Sucedió en Cuenca, durante la procesión del Hosanna, en el que tradicionalmente están los miembros de la Corporación Municipal. Las hermandades que participaban en la misma no portaban lazo alguno. Quienes sí lo llevaron fueron los concejales del equipo del Gobierno del PP, lo que motivó la protesta de los concejales socialistas, que acusaron a los conservadores de “politizar el desfile” y “dividir a los conquenses”.

Los socialistas optaron por abandonar la procesión tras quejarse al alcalde conquense, Francisco Pulido. Los ediles del PSOE reclamaron al regidor que reconviniera a sus concejales. Pero Pulido afirmó que la decisión de mostrar el lazo blanco fue una postura personal de cada uno de los concejales. 

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