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Indonesia acoge la conferencia de Naciones Unidas contra la corrupción

EFE

Indonesia, país que el clan del fallecido ex presidente Suharto exprimió durante de tres décadas para enriquecerse, acoge a partir de hoy la reunión de Naciones Unidas contra la corrupción.

La reunión se celebra en Nusa Dua, un complejo hotelero de lujo de la turística isla de Bali, construido sobre los terrenos que algunos de los seis hijos de Suharto adquirieron hace años con parte del dinero que daba tener ese vínculo natural con el mandatario, que murió ayer y fue sepultado hoy con honores militares en su ciudad natal de la isla de Java.

Durante los 32 años en el poder de Suharto, aclamado por sus seguidores como el "padre del desarrollo", la corrupción se institucionalizó en el país hasta tal punto que aún hoy, casi diez años después del final de su era, esa práctica es como un gesto de "bienvenida" a la turística isla Bali.

"Me puede ayudar con algún dinero", espetó un risueño policía de la aduana del aeropuerto de Denpasar, al mismo tiempo que examinaba el pasaporte hoja por hoja para intranquilizar a otro viajero más y engrosar así su sueldo.

A escasa distancia del control de policía, y en la terminal del del aeropuerto, colgaba un gran cartel de Naciones Unidas con un mensaje que, además de celebrar la llegada de los delegados a la reunión anticorrupción, decía "Digamos no a la corrupción".

Uno de los principales objetivos de la conferencia, a la que asisten delegaciones de más de un centenar de países, es establecer medidas destinadas a recuperar el dinero y otros activos robados a los Estados por gobernantes corruptos.

Durante la sesión inaugural de la conferencia, no se hizo ninguna alusión a los futiles intentos de juzgar a Suharto por corrupción y de incautar la fortuna económica cimentada por su familia y estimada entre 15.000 y 35.000 millones de dólares.

El director ejecutivo de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (ONUDC), Antonio María Costa, pidió a los delegados un minuto de silenció por el fallecido Suharto, "para sumarnos al homenaje y dar las condolencias" al presidente indonesio, Susilo Bambang Yudhoyono, quien canceló su asistencia a la inauguración con el fin de encabezar el funeral en honor del ex mandatario.

La convención de la ONU contra la corrupción, ratificada por 107 países y que entró en vigor hace tres años, obliga a los miembros a criminalizar la corrupción, así como a cooperar entre sí con la finalidad de devolver activos robados a su lugar de origen.

"La corrupción es una enfermedad contagiosa y en algunas regiones es una pandemia que está fuera de control", dijo Costa en su discurso de inauguración tras apuntar que se esta haciendo muy poco para combatir el problema, particularmente, en los países africanos.

Además del difunto Suharto, también el ex presidente filipino Ferdinand Marcos y sus homólogos del antiguo Zaire Mobutu Sese Seko, y de Nigeria Sani Abacha fueron incluidos en la lista de gobernantes más corruptos elaborada por la organización Transparencia Internacional.

"La corrupción es la amenaza pública número uno en nuestro país, por desgracia difícil de erradicar", admitió el ministro indonesio de Asuntos Políticos y de Seguridad, Widodo Adi Sutjipto, al dar lectura al discurso del presidente Yudhoyono.

Indonesia, donde hoy transcurrió el primer día de luto nacional por el fallecimiento Suharto, ocupó el pasado año la plaza 143 de la lista de 179 países cuyo nivel de corrupción midió Transparencia Internacional.

Según un informe elaborado por el Banco Mundial (BM), la corrupción, actividades delictivas y la evasión de impuestos, mueven anualmente en todo el mundo entre un billón y 1,6 billones de dólares.

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