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"Intenté hacer chocar Mercurio contra la Tierra"

El astrónomo Jacques Laskar, del Instituto de Mecánica Celeste de París, estudia la estabilidad del Sistema Solar

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'Intenté hacer chocar Mercurio contra la Tierra, pero no lo logré', comenta Jacques Laskar en la sede del CSIC en Madrid. Aunque parezca lo contrario, el astrónomo francés es una de las personas más preocupadas por la estabilidad del Sistema Solar. El experimento que menciona forma parte de una labor de investigación para tratar de predecir qué sucederá en nuestro vecindario planetario dentro de millones de años.

Hace dos décadas, Laskar que esta semana visitó Madrid para participar en el congreso Matemáticas y astronomía, un largo viaje juntas demostró que el movimiento de los planetas del Sistema Solar es caótico y, por tanto, impredecible a largo plazo. El pasado junio, publicó en Nature una simulación descomunal que recreaba 2.500 escenarios posibles para los próximos miles de millones de años de la Tierra y sus vecinos. El estudio, que requirió siete millones de horas de cálculo del ordenador más potente de Francia, confirmaba que el comportamiento del sistema es caótico y que en un 1% de los casos conduciría a sucesos catastróficos. Venus, Mercurio, la Tierra y Marte chocaban entre sí o contra el Sol.

'El impacto sería por alcance. La Tierra iría a 30 km/s y Venus a 40, y chocaría por detrás a 10 km/s', explica Laskar. 'Desde que se encontrase a una distancia como la Luna tardaría unas diez horas en llegar', agrega. El espectáculo sería inefable. Literalmente. 'Antes del choque se habría producido una fuerte deformación de la órbita terrestre que habría producido un cambio climático brutal', especula Laskar. Es poco probable que alguien sobreviviese.

La comprensión de la influencia de los movimientos de la Tierra sobre los cambios climáticos, en particular de los sucedidos en el pasado, es uno de los intereses de los modelos de Laskar. Respecto a la influencia de los factores astronómicos sobre el calentamiento actual, el científico aclara: 'En los modelos del panel IPCC de la ONU, estas variaciones por motivos astronómicos se consideran una constante'. De hecho, continúa, 'la influencia humana es tan grande que tapa la astronómica'. Por este motivo, pese a que se conozcan con bastante precisión las trayectorias que seguirá la Tierra durante los próximos miles de años, será complicado saber cuándo llegará la próxima glaciación. Estos periodos gélidos llegan porque la Tierra cambia de orientación y recibe menos radiación solar. Sin embargo, 'el presente cambio de composición atmosférica es más fuerte que estas variaciones astronómicas', apunta.

Además de mostrar que la danza de los planetas no es tan plácida como parece, el trabajo de Laskar es una cura de humildad. 'Conocer de forma perfecta las condiciones de un sistema es imposible; no puedes tener en cuenta todas las galaxias ni los pequeños cuerpos que pueden influir', reconoce. 'Entendemos cómo funciona el Sistema Solar, pero nunca seremos capaces de predecir con precisión qué sucederá a largo plazo', concluye.

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