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Irán llama "terroristas" a los muertos en las protestas

La hija del ex presidente Rafsanyaní fue detenida en una marcha en la que hubo 13 muertos

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Incapaz de contener el mayor movimiento de protesta que toma las calles del país desde la Revolución de 1979, el Gobierno iraní dio ayer un nuevo giro a su estrategia para reprimir a la oposición: además de mantener la fuerte presencia policial en las calles y la prohibición a los periodistas de cubrir las manifestaciones, las autoridades se afanaron en criminalizar a los participantes en las protestas, calificándoles de "terroristas", y en acusar a las potencias extranjeras de "estar interfiriendo".

La televisión estatal iraní aseguró ayer por la mañana que 13 personas habrían muerto el sábado en enfrentamientos entre la Policía y "grupos terroristas", en alusión a los manifestantes que denuncian el fraude electoral y, desafiando la orden del ayatolá Jamenei de cesar las protestas, volvieron a tomar las calles. "La presencia de terroristas en las callesera tangible", señaló el canal.

Fuentes diplomáticas indicaron a Efe que los muertos en los últimos enfrentamientos podrían ascender a 19 y que había cientos de detenidos. Por su parte, fuente médicas señalaron que los heridos superaban el centenar.

Entre los detenidos figuraban la hija del ex presidente Ali Akbar Hashemi Rafsanyaní y otros cuatro familiares suyos. La hija, de nombre Faezeh, había sido detenida por su "supuesta implicación en los incidentes postelectorales", según el canal en inglés Press TV. El canal añadió que a la hija de Rafsanyaní se le había exigido que firmara por escrito su compromiso de "no azuzar la situación".

Sin embargo, tanto ella como sus cuatro familiares, la hija de la propia Faezeh, su tía y dos primas, fueron liberadas el domingo a primera hora. La hija de Rafsanyaní apareció entre los miles de manifestantes que se encontraban en la glorieta de Tajrish, al norte de Teherán. Con su actuiación se ganó el odio de los milicianos afines a Ahmadineyad, que pidieron permiso al fiscal para encarcelarla. No se les concedió, pero el sábado no tuvo quién la defendiera y acabó en prisión.

El ex presidente iraní, uno de los principales organizadores de la Revolución de 1979, dio su apoyo en estas elecciones al reformista Mir Hosein Musaví. Desde que hace más de una semana estallaran las protestas, Rafsanyaní, que está al frente de la poderosa Asamblea de Expertos (órgano que nombra al líder supremo), no ha hecho declaración alguna.

La detención de sus familiares evidencia un creciente cisma entre los responsables de las máximas instituciones del país. Por un lado, el líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei, que respalda al presidente Ahmadineyad, y por el otro el propio Rafsayaní, que incluso ha financiado la campaña del reformista Musaví.

Anoche se oyeron disparos en el barrio norte de Teherán, uno de los bastiones de apoyo del opositor reformista Musaví ,que clama fraude electoral y exige que se repitan las elecciones presidenciales. Pero la prohibición a la prensa de participar en cualquier acto sin invitación dificulta la comprobación independiente de los hechos.

Musaví se expresó ayer, por medio de su página web, para subrayar que hay que "limpiar las mentiras y las actitudes deshonestas" que amenazan con destruir el sistema. Y advirtió a las autoridades de la República Islámica de que debe permitir las protestas o hacer frente a las consecuencias.

Sus palabras suponen un claro desafío al líder supremo de la Revolución iraní, ayatolá Ali Jameneí, quien el viernes negó las denuncias de fraude electoral y exigió que se pusiera fin a las manifestaciones callejeras si se quería evitar "un derramamiento de sangre". "No nos oponemos al sistema islámico y a sus leyes, sino a las mentiras y a las ideas desviadas. Sólo buscamos una reforma", afirmó Musaví. Otros líderes sumaron ayer sus voces críticas con la situación. El ex presidente Jatamí dijo que "evitar que la gente exprese sus peticiones por modos cívicos tendrá graves consecuencias".

El gran ayatolá Hosein Ali Montazari, el clérigo disidente de mayor rango, afirmó que "resistirse a las voluntad del pueblo está religiosamente prohibido", informa Reuters.

La decisión final sobre las quejas de fraude presentadas por la oposición se conocerán a finales de la presente semana, según anunció el ministro iraní de Asuntos Exteriores, Manoucher Mottaki. "Se mantiene la investigación. Creo que el resultado se conocerá a finales de semana", dijo.

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