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Jarrett añade nuevas líneas a su magistral andadura con Peacock y DeJonhette

EFE

Keith Jarrett, Gary Peacock y Jack DeJonhette comenzaron a escribir hace 25 años algunas de las páginas más felices de la historia del jazz. Hoy, en la apertura del Festival de Jazz de San Sebastián, este trío emblemático ha añadido nuevas líneas a esa trayectoria impecable y magistral.

Estos tres grandes músicos celebran ahora ese cuarto de siglo juntos con una gira, cuya única parada en España ha sido la del 43 Heineken Jazzaldia, en una jornada en la que el Festival donostiarra ha empezado a descargar su potente cartel con la tradicional Jazz Band Ball en las terrazas del Kursaal y la playa de La Zurriola.

A la misma hora en que la fiesta al aire libre inauguraba la edición 2008, Jarrett y sus compañeros iniciaban su actuación en el el cubo grande de Moneo, en la cuarta visita en siete años a un Festival al que parecen haberle cogido el gusto, pese a que en la de 2000 el pianista estadounidense salió "relativamente disgustado", según ha reconocido a Efe el director del Festival, Miguel Martín.

Fue en el regreso dos años después cuando todo se tornó en "maravilloso", lo que empujó al trío a volver a petición propia en 2006 y otra vez este año, sin que al Festival se le ocurriera ni por un instante responder con una negativa a unos músicos que han dado al Jazzaldia "momentos memorables", en palabras de Martín.

Puede que sea en esa continua exigencia a sí mismo en la que se asienta la labor de Jarrett, que cuando no alcanza la perfección casi siempre la roza, como en esta velada en la que ha repasado "standars" y ha recordado a los grandes.

Lo que sí resulta ya obvio es que para ello necesita del aislamiento absoluto, de la ausencia del mínimo ruido y de las cámaras de los fotógrafos, que una vez más no han tomado imágenes del trío. Ni siquiera el fotógrafo oficial del Festival ha podido hacerlo en las pruebas de sonido, algo que sí se le permitió en alguna ocasión anterior.

No se ha oído tampoco una palabra a este pianista que enmudece en el escenario, pero que sin embargo una vez más ha hecho de su música el arte de la elocuencia, con un imparable lenguaje, al que Peacock con el bajo y DeJohnette a la batería se han sumado en un precioso juego de sutilezas, con suavísimas entradas en la mayoría de los temas.

Sólo durante unos pocos minutos al comienzo, la percusión se superpuso a las cuerdas. A partir de ahí, el pianista fue imprimiendo su virtuosismo a cada tema, con instantes de una envoltura melódica acariciadora, como en "When I fall in love", el segundo bis con el que han cerrado el concierto.

Jarrett ha estado hoy más inquieto, dejando la butaca constantemente para tocar de pie, aunque no del todo, de esa forma suya característica en la que dobla las piernas y tuerce el gesto.

La compenetración de estos viejos conocidos no ha flaqueado ni por asomo en esta velada donostiarra, en la que ha sonado también "Round midnigth", "Is it really the same" y "Little man you,ve had a big day".

"Solar" ha sido el tributo al grandísimo Miles Davis y "Straight no chaser" a Thelonious Monk, en este concierto en el que la audiencia ha despedido puesta en pie a los maestros, que han agradecido sobriamente los afectos del público.

Muy mal está acostumbrando Keith Jarrett a los seguidores del Jazzaldia, que por muchas veces que le hayan oído le seguirán esperando para ocasiones nuevas, para disfrutar del genio de este hombre serio y huidizo que hace 25 años unió su destino a Gary Peacock y Jack DeJonhette para fortuna de todos.