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Todos los jóvenes tristes de la era neocon

Keith Gessen publica una novela que retrata a la juventud que nunca votó a Bush

PAULA CORROTO

Cuando George W. Bush ganó las elecciones en el año 2000, los jóvenes norteamericanos que no le habían votado decidieron desaparecer. Nacía así lo que se llamó la hipster culture (literalmente, cultura de los pantalones de cadera baja), un término ya utilizado en los años cincuenta aparece en En la carretera, de Jack Kerouaccomo una muestra de la necesidad de alienación con respecto a las políticas conservadoras. De igual manera que en tiempos de los beatnicks, con la llegada de los neocons muchos jóvenes del siglo XXI sabían que sus ideas ya no iban a formar parte de los titulares de la nación y ni siquiera del mundo entero.

Uno de ellos fue Keith Gessen. Con orígenes rusos nació en Moscú en 1975, pero plenamente instalado en la idiosincrasia estadounidense estudió en las universidades Harvard y Syracuse, la desazón del triunfo republicano y sus experiencias le llevaron a escribir Todos los jóvenes tristes y literarios, que se convirtió en todo un retrato de esa generación frustrada por los ocho años de neoliberalismo de la Administración Bush.

"Nunca pensé que se convertiría en un espejo de esta etapa, pero es verdad que los personajes reflejan esa imposibilidad de actuar en una época de política estúpida y cruel", señala Gessen a Público ahora que Alfaguara ha publicado la novela en español.

Elogiada por escritores comoJoyce Carol Oates, la novela se distribuye en tres partes y se asienta, a su vez, en tres personajes masculinos que discuten de política, que tienen ideas progresistas y que se sienten perdidos y desorientados.

Referencia a Fitzgerald

"Es que el resultado del año 2000 fue un golpe duro, porque pensábamos que habíamos ganado. De repente nos sentíamos desconectados de nuestro país", explica Gessen, quien añade además que las elecciones de 2004 fueron el verdadero remate: "Cuando ves que la mitad de tu país vota a un idiota lunático y, además, dos veces, te entra la depresión".

El título de esta novela alude directamente al libro de Scott Fitzgerald, Todos los jóvenes tristes. Gessen reconoce que hay una referencia, pero también pone distancias con el autor de El gran Gatsby. "Scott Fitzgerald era muy ingenuo, y tituló así su libro porque pensaba que sus jovencitos ricos y ligeramente borrachos estaban realmente tristes. En mi caso, aparte de la tristeza, los jóvenes tienen la ridícula sensación de que no están viviendo uno de los tiempos más heroicos de la humanidad".

Cambio de mentalidad

La mayor sorpresa de la novela de Gessen radica en que sus tres personajes ofrecen una imagen del norteamericano muy alejada de las que marcan las películas de jóvenes que exhibe Hollywood. Es más, uno de ellos, de religión judía, se marcha a los territorios ocupados por Israelen Palestina para conocer de primer mano el sufrimiento de los palestinos. "El debate sobre el conflicto está cambiando mucho en la comunidad judía de EEUU. De hecho, ahora es posible tomar una postura de apoyo crítico o, incluso, de declarada crítica hacia Israel, de una forma que era impensable hace diez años", cuenta Gessen. Para él, la transformación fundamente en la mentalidad norteamericana "fueron los ataques terroristas del 11-S y la guerra de Irak, que han provocado que lo que suceda en Israel y Palestina no quede como algo lejano", afirma.

Según queda reflejado en el libro, las elecciones al Congreso del año 2006 en las que ganaron los demócratas, mostraron para Gessen el final del túnel de la era Bush. Comenzó así una etapa de optimismo que ha limado esa frustración. "Por suerte, la etapa de Bush pasó. En la actualidad, la política norteamericana está bastante cerca de nuestras ideas, lo que no sucedía desde los años sesenta. Eso es bastante excitante", resume Gessen.

 

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