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Juan Diego Flórez dice que se va convertir en el "bis-man"

EFE

El tenor peruano Juan Diego Flórez vuelve al Teatro Real para debutar en "Orphée et Eurydice" de Glukc tras protagonizar dos "bises" históricos en la Scala de Milán y en el Metropolitan de Nueva York, éxitos artísticos sobre los que ha comentado hoy, entre bromas: "me voy a convertir en el bis-man" (el hombre del bis).

Bajo la batuta del maestro Jesús López Cobos, y flanqueado por Ainhoa Garmendia y Alessandra Marianelli, Juan Diego Flórez cantará esta pieza de Gluck en versión concierto los días 27 y 30 de mayo y 1 de junio, dentro de la revisión del mito de Orfeo que lleva a cabo el Teatro Real con motivo de las celebraciones del 400 aniversario de "L'Orfeo" de Claudio Monteverdi, considerada la primera ópera.

A preguntas de los periodistas, el tenor peruano de voz prodigiosa ha recordado el bis que ofreció en el Metropolitan de Nueva York (MET) con "La hija del regimiento", de Donizetti, algo que no se producía desde los años ochenta en una actuación de Luciano Pavarotti.

"El director artístico del MET me había dicho que si había coyuntura y el público lo pedía podía hacerlo", ha comentado el artista, quien repitió la proeza que ya le llevó a romper en mayo del año pasado la prohibición de "bises" que había en la Scala desde hacía 75 años.

Mientras, ha debutado en "Rigoletto" -que cantó en Perú entre los preparativos de su reciente boda-, una producción que llegará la próxima temporada al Real, coliseo con el que Juan Diego Flórez ha establecido una estrecha y estable colaboración hasta el año 2011 con cuatro óperas, según ha detallado su director artístico, Antonio Moral, en la presentación de "Orphée et Eurydice".

Tras protagonizar "El barbero de Sevilla" y varios recitales, "vuelve muy contento" al Real, donde se enfrenta por primera vez al papel de Orphée, una partitura "aguda, difícil y larga, muy de expresión", en definitiva, "un desafío" para el tenor limeño, quien adelanta que esta ópera tiene unos momentos "bellísimos" y especialmente emotivos, como el inmediatamente anterior al aria "J'ai perdu".

Vive el personaje "como un enamorado" y no descarta la idea de cantar el papel en una producción escenificada, aunque esta ópera se ajusta muy bien a la versión concierto, porque permite la concentración del público en la música.

"Gluck reformó la ópera barroca, haciendo un nuevo género sin esquematismo y acercándose al texto y a los personajes. Mozart le debe mucho", ha explicado Jesús López Cobos, el director musical del coliseo madrileño y que llevará la batuta de este espectáculo al frente de la Orquesta Sinfónica de Madrid.

López Cobos siempre había dirigido la versión italiana de esta pieza, y ahora afronta con "mucha ilusión" la versión francesa, en la que el compositor cambió tonalidades y la amplió, además de que la adaptó a la reescritura del libreto en francés (que no fue una mera traducción).

En el reparto se ha incorporado a última hora la soprano vasca Ainhoa Garmendia, quien, después de cantar estos días "La clemenza di Tito" en el Real, ha sustituido en tiempo récord a Nicole Cabell, que ha debido ausentarse por asuntos familiares.

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