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Julieta Serrano asegura que "el teatro ganará la batalla a la televisión"

EFE

La actriz Julieta Serrano piensa que el teatro español se recupera de la crisis en que ha estado inmerso durante años y llegará el momento en que el público se canse del trato televisivo impersonal y necesite el contacto humano: entonces el teatro habrá ganado la batalla a la televisión.

Julieta Serrano (Barcelona, 1933) es una veterana actriz conocida en todos los círculos teatrales, que ha trabajado para los directores Pedro Almodóvar y Ventura Pons e interpreta estos días el papel de nodriza en la obra "Medea", incluida dentro del LV Festival de Mérida.

Serrano procede de una familia de actores y afirma haber vivido "todas las etapas del teatro", desde la época en la que había que coger la maleta para estar de gira un año completo, sin ir a casa, hasta la etapa actual, caracterizada por ser la "era de la imagen".

En declaraciones a Efe, señala que esta etapa comenzó en España con la llegada de la televisión, que "hirió al teatro" al incorporar nuevos conceptos al imaginario colectivo como el de popularidad, que favoreció la crisis teatral.

No obstante, a su juicio, el televidente está cansado del trato impersonal de la televisión y valora la calidez del teatro, un ritual en el que actores y espectadores comparten espacio.

Para la actriz, "hay que ir muchas veces al teatro para comprenderlo y tocar el cielo", y es necesario hacerlo con un bagaje cultural previo que permita al espectador "amar la expresión artística" que contempla.

"La mejor parte del hombre se expresa a través del arte y las personas necesitan ser iniciadas, desde pequeñas, para que su conciencia despierte", señala.

Serrano está "emocionada" por volver de nuevo al Teatro Romano de Mérida, un lugar donde actuó por primera vez hace 50 años para encarnar la figura de Ismene en la "Orestíada", bajo la dirección de José Tamayo.

De la versión de "Medea", que dirige el esloveno Tomaz Pandur, destaca la sensibilidad que ha tenido para mostrar a una mujer que se encuentra en "un proceso de fuga constante" y que huye del mundo.

El hombre actual, en su opinión, huye de la posibilidad de realizar una reflexión real y sincera consigo mismo, lo que favorece los nacionalismos y los fundamentalismos basados en el miedo al extranjero y lo extraño.

Para Serrano, es "conmovedor" que la gente tenga que huir de su casa para cubrir sus necesidades básicas, en alusión al fenómeno de la inmigración.

Defiende que "Medea" es una "gran pieza de amor" en la que una mujer decide ser libre y rompe todos los estereotipos, incluidas las barreras sociales del amor en el momento en que ésta mata a sus hijos por despecho hacia su marido, que está dispuesto a casarse en segundas nupcias con Glauce, la hija del rey Creonte de Corinto.

De su personaje destaca la ternura de la nodriza, que trata a Medea con un amor de madre y aporta sabiduría a la obra.

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