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"La Justicia nos pidió más eficacia en la jurisdicción universal"

Miguel Ángel Moratinos. Ministro de Asuntos Exteriores. Defiende que debe haber intereses españoles para que los jueces actúen en el exterior

ANA PARDO DE VERA

La entrevista se realiza en el vuelo de regreso a Madrid, desde Sarajevo. El ministro de Asuntos Exteriores ha concluido su intensa gira de dos días por los Balcanes occidentales: un día en Albania y otro en Bosnia-Herzegovina. Miguel Ángel Moratinos es un impecable diplomático y transparente en la reacción a las preguntas que se le hacen, dos conceptos que no siempre van unidos. Se muestra firme en la defensa del Derecho internacional o el diálogo con Cuba y entusiasta al hablar de "voluntad" en Oriente Próximo para alcanzar la paz. Sigue siendo el experto en esta zona que Oliver Stone entrevistó, como a Benjamin Netanyahu o Shimon Peres, para el documental Persona non grata (2003) sobre el líder palestino Yasser Arafat.

Es el primer representante del Gobierno que visita los Balcanes tras la polémica de la retirada de las tropas españolas de Kosovo. ¿Episodio superado?

Era una falsa polémica. La prueba es que hoy [el jueves 21], visitando el contingente español en Bosnia, el más importante en la UE y la comunidad internacional en una operación de paz fundamental, nos dicen que Francia se retira de ella. Y a nadie parece que sea el fin del mundo. Cada país decide cuáles son sus prioridades y su coherencia política interna para contribuir en la estabilidad general en la zona, que es lo que ha hecho España. Habíamos cumplido nuestra misión en Kosovo, teníamos una posición política conocida y clara, alargamos nuestra presencia para mantener el espíritu constructivo y ahora mantenemos un número de tropas sustancial en Bosnia-Herzegovina, que también es una forma de colaborar por la estabilidad en la zona de los Balcanes.

La independencia de Kosovo, ¿afecta al ingreso en la UE de los Balcanes occidentales?

Son procesos diferentes. Cada nación de los Balcanes tiene su calendario bilateral de trabajo para entrar en la UE.Croacia lo tiene muy avanzado, por ejemplo, aunque ahora se interrumpiera por la cuestión fronteriza con Eslovenia; Albania y Bosnia-Herzegovina tienen el suyo La perspectiva europea es un proceso de atracción muy importante para que estos países lleven a cabo las reformas internas que permitan su ingreso en la UE.

¿Por qué hay más países que apoyan la independencia del Sáhara Occidental que la de Kosovo cuando aquélla parece más lejana?

Cada caso tiene su realidad. Desde la posición española hay una coherencia basada en el apoyo permanente al estricto cumplimiento de la legalidad internacional. Ésa es nuestra fuerza y si, tanto en el caso del Sahara Occidental como en el de Kosovo, Naciones Unidas resolviera que son independientes, España lo apoyaría. Lo que no se puede es respaldar al Consejo de Seguridad unas veces y otras no. Eso a lo único que beneficia es al sentimiento de doble rasero que se percibe en algunos países. España es muy firme en la defensa de los principios de la legalidad internacional.

¿Estamos o no estamos en el G-20?

Estamos participando en las reuniones del G-20, y eso es lo que cuenta.

Como ocurrió al final de otras crisis económicas, ¿saldrá de ésta un nuevo G que incluya a España? ¿Un G-21, por ejemplo?

Estamos en un momento de cambio y cualquier fórmula será adecuada. Con la crisis, el proceso de adaptación a los nuevos desafíos del siglo XXI se ha acelerado. Es obvio, además, que en este proceso todos los actores reconocen a España su capacidad de influencia y responsabilidad. Lo vemos en América Latina, Oriente Medio, África, los Balcanes, Somos una potencia media con proyección global. Lo explicó muy bien el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, en la reunión con el presidente del Gobierno.

¿Qué papel jugó el ministro de Asuntos Exteriores para lograr la silla de España en el G-20?

Ha sido un esfuerzo colectivo, pero el principal fue el del presidente del Gobierno, a través de sus contactos con los principales líderes que configuran el G-20. Él ha tenido la capacidad de interlocución e influencia para que España fuera aceptada. Después, dentro de la diplomacia, todos hemos cumplido nuestro papel. Ha habido una buena planificación y mucho trabajo. A veces, la gente sólo se queda con el resultado y no ve el proceso. Hubo una serie de visitas importantes a comienzos de año que siguieron a la reunión de Washington, que ya estaban programadas y que son muy significativas: el primer ministro chino, el presidente ruso, el presidente Sarkozy, la presidenta india o el viaje de los reyes a Japón, además de otros contactos que se mantuvieron con todo el Grupo de los 20. Y, por supuesto, tuvo lugar el encuentro muy trabajado con la Administración Obama. Si hacemos el recorrido, vemos que todo el G-20 ha sido objeto de contactos bilaterales muy intensos que muestran la voluntad del Gobierno de demostrar lo que puede aportar España a esta nueva configuración política.

¿Qué papel jugará España en la cumbre del G-8?

Llevaremos al G-8 lo que el presidente explicó en el debate sobre el estado de la nación. Compartiremos y reflexionaremos sobre el cambio de modelo productivo basado en el desarrollo sostenible; la economía social de progreso que necesita este mundo cambiante. Porque no se trata de una simple serie de medidas de carácter económico o financiero, sino de algo mucho más profundo. Aportaremos nuestro punto de vista sobre cómo debe caminar el nuevo modelo productivo en este siglo XXI.

Se ha cumplido lo que Israel dijo que le prometió el Gobierno español y parece que se acota el principio de jurisdicción universal. ¿España va a dejar de ser el referente mundial en la defensa de derechos humanos que es tras el caso Pinochet?

No, de ninguna manera. Se mantiene el principio de jurisdicción universal, pero se adapta para que sea eficaz y tenga relación con los intereses españoles. Se ha hecho así en muchos otros países.

Pero hay un lamento general desde el movimiento global de la defensa de estos derechos por esta decisión del Gobierno. Arguyen que si siguiera gobernando Bush, España sí intentaría juzgar a los diseñadores de la prisión de Guantánamo, por ejemplo

Cada país tiene que asumir su responsabilidad y EEUU es un país democrático, con un sistema judicial valorado y elogiado. España, por su parte, es un país progresista y defensor del principio de jurisdicción universal, pero han sido las propias instancias judiciales las que han recomendado más eficacia del mismo. Ha habido muchos escritos de Justicia: del Consejo General del Poder Judicial, del presidente del Tribunal Supremo... Además, cuando España introdujo el principio de jurisdicción universal no estaba diseñado aún el aparato de justicia internacional, como su Corte Penal. Hoy tenemos a esos tribunales para juzgar ese tipo de casos.

¿Confía en que se acabe cerrando la prisión de Guantánamo?

Espero que sí. El presidente Obama ha dejado muy clara que su intención es ésa.

España, en el marco de la UE, se comprometió a acoger presos de esta cárcel ilegal. ¿En qué fase estamos?

Mostramos nuestra disponibilidad, ésta sigue abierta y, de momento, estamos a la espera de que las autoridades norteamericanas nos propongan algunos casos. Aún no lo han hecho, pero como dijimos, estamos dispuestos a ayudar a cerrar la situación anómala que es Guantánamo.

¿Qué opina de la decisión del presidente de EEUU de mantener el tribunal militar que criticó durante su campaña electoral?

El Gobierno es respetuoso con las decisiones de otros países, igual que nos gusta que respeten las nuestras.

Le pregunto más como experto en Oriente Próximo que como ministro de Asuntos Exteriores. ¿Tiene confianza en la era Obama para la resolución del conflicto entre Israel y Palestina?

Tengo confianza en Obama, pero también en el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Le conozco, hace menos de un mes hemos tenido una reunión de trabajo y llegamos a un compromiso serio. Está en una fase constructiva, aunque hace falta encontrar una fórmula y confiar en los negociadores. Lo que más preocupa al primer ministro Netanyahu es el radicalismo islámico que pueda afectar a la seguridad de Israel, pero no que éste pueda coexistir con un Estado palestino.

¿Cree usted que Irán sería capaz de bombardear Israel?

Tenemos que hablar de soluciones políticas y diplomáticas, no de actuaciones militares. El presidente Obama ha hecho una oferta de negociación a Irán, la UE también busca un acuerdo con este país y hay que esperar a las elecciones presidenciales que habrá allí el 12 de junio. Confío en que, después, las autoridades de Teherán resuelvan positivamente la oferta de negociación de la Administración norteamericana.

¿Qué impresión sacó usted, entonces, de su gira en enero a Oriente Próximo?

Es un momento en que todos los actores, paradójicamente, tienen interés geopolítico y buscan un acuerdo definitivo. Sí, hay voluntad de paz.

¿Cuándo hará su anunciadísima gira a Oriente Próximo el presidente Zapatero?

Antes de la presidencia española de la UE.

En Praga, Obama pidió ayuda al jefe del Ejecutivo español para que EEUU limpie su imagen ante el mundo árabe y musulmán

Eso estamos haciendo. Se trata de buscar un mayor apoyo y un mejor entendimiento de la nueva política norteamericana.

¿Y hasta dónde podemos llegar?

Tenemos capacidad de interlocución con todas las partes, pero son las partes las que deciden el nivel de nuestra intervención. Si bien España, a favor de la paz, es capaz de ir hasta el máximo.

¿Qué ha hecho más daño a las relaciones con la Casa Blanca: la retirada de las tropas de Irak o que el ex presidente José María Aznar sea amigo de Bush?

Fue un error del presidente Bush. Por parte española, se demostró siempre que éramos unos socios fieles y serios, pero el presidente Bush, por razones diversas, nunca contempló la posibilidad de invitar o recibir al presidente del Gobierno. Es su responsabilidad y a él se tiene que preguntar el porqué. Pero eso ya es pasado y la nueva Casa Blanca reaccionó de forma inmediata para recuperar el tiempo perdido.

¿Y cuándo hará Zapatero la primera visita a la Casa Blanca u Obama a La Moncloa?

¡Pero si se vieron hace menos de dos meses! Cuando se vaya a producir, le será anunciada con tiempo, no se preocupe [se ríe].

Parece que triunfó la teoría Moratinos y hoy los EEUU de Obama la han hecho suya frente al aislamiento de Cuba ejectuado por Bush y respaldado aquí por el PP.

Es el triunfo del diálogo. En un mundo tan complejo e incierto como el del siglo XXI, no se pueden utilizar el ensañamiento y la confrontación. No llega a nada y la prueba es que políticas como el embargo y las sanciones a Cuba han fracasado. Lo que hace falta es mantener nuestros principios y trasladar, a través del diálogo, el interés respetuoso de lo que consideramos debe ser el proceso de reformas en la Isla.

¿Visitará el presidente Cuba este año, algo en lo que él mismo se comprometió a trabajar?

Sí, pero eso hay que prepararlo y corresponde a la diplomacia española y cubana hacerlo.

¿Trabajan España y EEUU en el asunto cubano?

Se ha hablado de ello. De hecho, en la reunión de los dos presidentes en Praga, Obama mencionó Cuba como uno de los temas en los que, lógicamente, quería escuchar nuestra opinión. Pero la Administración norteamericana acaba de nombrar al nuevo responsable en asuntos latinoamericanos y todavía no ha sido confirmado, así que cuando esto se materialice, confiamos en trabajar positivamente con él sobre Cuba y sobre toda Latinoamérica.

¿Hay malestar en el Gobierno de Castro por el trabajo del CNI?

Los relevos del personal del CNI, su trabajo, no se comentan porque se producen en cualquier momento. Lo que sí puedo reiterar es que nuestras relaciones con el Ejecutivo de Cuba son positivas y normales.

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