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Los laboristas se preparan para nueva derrota en las elecciones europeas

EFE

El gobernante Partido Laborista de Gordon Brown conocerá hoy la magnitud de su derrota en las elecciones europeas del pasado jueves tras la humillación sufrida en las locales inglesas del mismo día, en la que perdieron todos sus feudos.

La esperada derrota aumentará la presión de la oposición -conservadores y liberal-demócratas- sobre el acosado Primer Ministro para que convoque cuanto antes elecciones generales y no espere todavía un año a agotar su mandato, tal y como evidentemente se propone.

Pese al doble descalabro electoral previsto de esta semana, Brown insiste en que no quiere que las especulaciones sobre su futuro le distraigan de su tarea inmediata de sacar al país de la crisis económica y "limpiar" el mundo político, ensuciado por el escándalo de los abusos de los gastos parlamentarios.

Como muestra de su determinación, el líder laborista acometió el viernes un reajuste de su gabinete, que se vio obligado a adelantar ante las dimisiones en cadena de ministros y altos cargos, algunas de ellas destinadas a causarle el máximo daño político.

El reajuste fue, sin embargo, mucho menos ambicioso que el pretendido inicialmente ya que Brown se vio obligado a mantener en sus puestos a los ministros de Finanzas, Alistair Darling, y Exteriores, David Miliband, quienes, según medios británicos, se negaron a cambiar de cartera en una demostración más de la pérdida de autoridad del líder laborista.

Para mayor desaire de Brown, la prensa británica publicó hoy un correo electrónico enviado en el 2008 por Peter Mandelson poco antes de que Brown le recuperara para su Gobierno, nombrándole ministro para la Empresa, en el que el todavía comisario de Comercio de la Unión Europea describía al Primer Ministro como inseguro y "airado".

Según Mandelson, Brown debía dedicar más tiempo a formular la política del Gobierno y menos a "decirle a la gente que sigue el Factor X (programa de concurso de talentos musicales)".

Brown ha sido criticado también por una de sus dimitidas ministras por recurrir a "You Tube" para comunicarse con los electores, gesto populista que en un político con fama de adusto y retraído como Brown suena evidentemente a forzado.

Después de que se revelasen esos comentarios despectivos de Mandelson, quien, de antiguo enemigo se ha convertido en la mano derecha de Brown en el nuevo Gobierno, un portavoz del ministro se apresuró a señalar que sus palabras se habían sacado de contexto y que aquél sólo había recomendado a Brown que se mantuviera fiel a su imagen.

Por si fuera poco, la ex ministra para Europa Caroline Flint, que dimitió esta semana al sentirse postergada por el Primer Ministro, a quien acusó de tratar a las mujeres de su gabinete como simples "floreros", volvió hoy a la carga en una entrevista con el dominical "The Observer" con nuevas acusaciones de sexismo y de machismo contra el líder laborista.

Pero Brown no parece arredrarse por tanta noticia negativa y, como afirmó este sábado desde Normandía, donde asistió al 65 aniversario del desembarco aliado, "en tiempos sin precedentes como éstos, tiene que haber altibajos en la política", pero ello no debe distraer al dirigente de "la tarea que tiene entre manos".

Brown, que se enfrenta además una rebelión de diputados laboristas, que han hecho circular una carta pidiendo su dimisión como último favor al partido, ha encontrado inesperada ayuda en John Cruddas, influyente parlamentario de la izquierda laborista y rival del Primer Ministro en las últimas elecciones por el liderazgo del partido.

"Todo el mundo sabe que nuestro Gobierno tiene problemas, graves problemas, pero creer que vamos a solucionarlos tirando por la borda a Brown es una locura", afirma Cruddas, quien pidió unidad al partido si no se quiere que desaparezca.

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