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Larrañaga ya tiene privilegios de preso español

Pronto será trasladado a una cárcel cerca de su familia y su abogado espera que en unos meses disfrute de permisos

Ó. L. F.

Su entrada de madrugada en la prisión de Soto del Real (Madrid) cumplió con todos los protocolos del sistema penitenciario español. Una doctora le realizó una revisión médica y los funcionarios le ofrecieron de cenar, pese a la hora. Él aceptó. FranciscoLarrañaga, el joven, de padre español, pisó España por primera vez para cumplir el resto de la condena a cadena perpetua que le impuso la Justicia de Filipinas por el secuestro, violación y asesinato de dos hermanas en 1997. Ahora disfruta los privilegios del sistema penitenciario español.

Tras 12 años en el penal de New Bilibid una cárcel donde el hacinamiento es lo habitual, las celdas no tienen ni luz ni agua y los ajustes de cuentas entre reclusos son algo cotidiano su ingreso en la prisión madrileña ha sido como entrar "en un hotel de cinco estrellas", señalaba ayer a Público su abogado, Javier Viada. Algo que, sin embargo, no satisfacía del todo a los padres del recluso, Manuel Larrañaga y Margot González, quienes, tras visitar a su hijo, insistían en la inocencia de este: "No merece estar ni un día en la cárcel".

Su letrado reconoció a este diario que va a buscar los resquicios legales del acuerdo firmado por los gobiernos español y filipino en 2007 que ha permitido ahora su traslado para conseguir "reinsertarle en la vida civil". Algo que, reconoce, llevará su tiempo, ya que el propio texto impide que el Ejecutivo de Madrid conceda el indulto, al amnistía o la conmutación de la pena sin el visto bueno de Manila.

El primer paso será lograr el traslado del joven al centro penitenciario de Martutene, en Guipúzcoa, ya que allí reside su familia en España. "Esperamos que sea rápido", añade. Sin embargo, fuentes penitenciarias reconocen que esta medida puede llevar incluso semanas, "ya que hay que terminar primero los trámites judiciales". No obstante, estas mismas fuentes reconocen que no creen que haya problemas para que así sea.

"Nos dijo que quiere estudiar y hay que darle la oportunidad de reinsertarse"

Algo más puede tardar el segundo objetivo: conseguir permisos penitenciarios. "Hasta que la Justicia española no traduzca a nuestro legislación la pena que trae de Filipinas y su caso sea estudiado por la Junta de Tratamiento de la prisión no sabremos si cumple los requisitos", recalcan con cautela desde Instituciones Penitenciarias. Pese a ello, su abogado insiste en que no cree que la primera salida se demore "más de unos meses". A partir de ahí, añade, Larrañaga trabajará para lograr el tercer grado penitenciario, el siguiente paso hacia el régimen de semilibertad.

También es optimista el diputado socialista Juan Moscoso, uno de los políticos que más de cerca ha seguido el caso ha visitado al reo en cuatro ocasiones en Filipinas y una de las personas que le esperaban en el aeropuerto. "Nos dijo que quiere estudiar y hay que darle la oportunidad de reinsertarse", señaló.