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"Latinoamérica puede dar lecciones a Occidente"

Economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe. Afirma que la crisis es una "fuente de vergüenza" para el mundo desarrollado

AINHOA LARREA

Antes, cuando Estados Unidos estornudaba "Latinoamérica agarraba una neumonía". Hoy, en cambio, la región tiene una gripe normal mientras el resto sigue inmerso en una dolorosa convalecencia. Frente a la debacle que Occidente sufrió en 2008, América Latina creció un 4,3%, y aunque este año su PIB caerá ligeramente, puede dar lecciones al mal llamado Primer Mundo. Para el economista jefe del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, Augusto de la Torre, que fue gobernador del Banco Central de Ecuador y también ha trabajado en el Fondo Monetario Internacional, la recesión global es "una fuente de vergüenza" para las naciones desarrolladas. Empiezan a sentirse "brotes verdes", dice, aunque el Viejo Continente tendrá que esperar.

¿Hemos tocado fondo o cabe un deterioro mayor?

El mundo vivió una etapa oscura, donde se temía lo peor; es decir, una gran depresión. Afortunadamente, en los últimos dos meses ese escenario catastrófico se ha ido disipando y ha teñido las previsiones de otro color. Latinoamérica va a sufrir una recesión, pero no es Europa del Este, y mientras en esa región están preocupados por fragilidades importantes en el ámbito macroeconómico y financiero, aquí ya no; estamos preocupados por la duración de la recesión y sus efectos sobre el mercado laboral.

¿Qué factores han permitido que la región resista mejor los embates de la crisis?

Los mecanismos de propagación de choques externos han desaparecido. Latinoamérica ha construido fortalezas que antes no tenía, con monedas más sanas y un sistema financiero mejor posicionado en general. La región aprendió de las crisis de los años 80 y 90, desarrolló mejores marcos regulatorios y mejores fundamentos institucionales. Además, el proceso fiscal ha favorecido que ahora seamos más capaces de vivir con shocks.

Pero subsisten debilidades importantes...

Lo que subsisten son los grandes desafíos para el desarrollo. Latinoamérica continúa siendo una región emergente de gran desigualdad y democracias vibrantes, y hay retos en materia de gobernabilidad. Para la región es muy urgente enfrentarse con los problemas de miseria y exclusión, buscar agendas que promuevan la equidad. Por otro lado, está el retraso en capital humano y físico. En los últimos seis años la pobreza se ha reducido en más de 60 millones de habitantes, pero tenemos un largo camino por recorrer en educación e infraestructuras. Hay una brecha grande que transitar.

¿Cuáles son las recetas básicas para mejorar la situación a corto plazo?

Latinoamérica no es un terreno de experimentación homogéneo. Se ha alejado del populismo económico, cuya desventaja era que se hacía una política social sobre una base no sustentable, pero lo que tenemos que aprender hoy en la región es que si queremos hacer un trabajo útil a largo plazo tenemos que cuidar también aspectos fiscales y monetarios, entre otros.

¿Las crisis tienen algún lado positivo?

Siempre abren espacios de oportunidades. Causan dolor, pero al mismo tiempo ilustran. La actual está demostrando que hay dividendos sociales muy altos cuando los países invierten en política macroeconómica, y está abriendo los cauces para que Latinoamérica sea un jugador más importante y activo en el proceso global.

¿En qué ha cambiado la relación de España y América Latina?

La crisis ha intensificado los vínculos de cooperación. Esta misma semana hemos firmado un fondo fiduciario de 40 millones de dólares que, administrado por el Banco Mundial, facilitará su actividad en favor del desarrollo económico y social de Latinoamérica.

Cada vez se habla más de "brotes verdes". ¿Usted los ve ya?

Los motores del crecimiento para los próximos dos o tres años ya están prendiendo en Estados Unidos y en China, pero todavía hay que esperar a que eso suceda en el Viejo Continente. En Latinoamérica sí se empiezan a sentir ciertos rebrotes de la actividad. De hecho, las previsiones para 2010 son de un crecimiento regional del 3%, frente a la caída del 2% que se anticipa para este año.

¿Occidente tiene mucho que aprender de la región?

Ahora Latinoamérica tiene cosas que decir. Hasta cierto punto, esta crisis financiera es una fuente de vergüenza para los países desarrollados, y este continente, que antes era la región de los conflictos, ha pasado a ser una referencia de cómo se manejan. Refleja la lección de haber hecho bien los deberes, en particular en el campo macroeconómico y fiscal.

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