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Una lesbiana logra adoptar pese al veto de un juez

La mujer se querelló contra el magistrado Ferrín Calamita por retrasar el trámite

VANESSA PI

El Juzgado de Primera Instancia número 9 de Murcia ha permitido a la mujer lesbiana que se querelló contra el juez Ferrín Calamita adoptar a la hija de su pareja. Vanesa de las Heras solicitó en mayo de 2006 la adopción de la niña que su esposa, Susana Meseguer, había tenido tres meses antes. La ley de matrimonios entre personas del mismo sexo acoge esta posibilidad, que se suele solucionar con un trámite rutinario en el Registro Civil.

Pero Vanesa y Susana toparon con el juez conservador Ferrín Calamita, gracias al cual el procedimiento se ha dilatado hasta ahora. El retraso le ha valido a Calamita una querella por parte de Vanesa. Como consecuencia, el Consejo General del Poder Judicial decidió suspender al juez, a quien ya habían expedientado en otra ocasión por haber hecho uso de “expresiones extravagantes” en un auto en el que denegó la custodia de dos hijas a una madre por la supuesta homosexualidad de ésta.

Madre apta para adoptar

El juez que ha sustituido a Calamita al frente del Juzgado de Primera Instancia número 9 de Murcia considera que Vanesa de las Heras, bióloga en un hospital de Murcia y casada con Susana Meseguer un año antes de que naciera la niña, reúne los “requisitos de capacidad” que establece el Código Civil. Según el juez, “la documentación aportada y los informes efectuados han acreditado que la relación personal existente entre adoptante y adoptando es la propia de la relación paterno filial”.

La pareja contrajo matrimonio un año antes de que naciera la niña. Gracias a la aprobación de la ley del matrimonio homosexual, juntas decidieron que querían tener un bebé, y aunque fue Susana quien la albergó en su vientre, desde el principio la niña fue hija de ambas, explica Susana Meseguer.

“Estamos muy contentas. Han sido dos años muy dolorosos para toda la familia, esta no fue una batalla sólo nuestra. Mi abuela y mi bisabuela estaban muy preocupadas. Nos sentimos totalmente desprotegidas, pero al fin hemos conseguido que se reconozca nuestro derecho”, explica Susana.

La pareja pronto podrá normalizar la situación de su hija. Entre otras cosas, las tres chicas podrán tener un único libro de familia. La imposibilidad de que Vanesa adoptara a la niña, hizo que el matrimonio tuviera un libro de familia y Susana tuviera que dar de alta otro para ella y la niña tras dar a luz. Susana explica que el juez Calamita incluso aseguró que ella no era capaz de decidir qué era lo mejor para su hija. “No tengo rencor”, asegura.

Susana explica que cuando Vanesa adopte a su hija, ésta estará más protegida. “Imagínate, si me llega a pasar algo a mi, qué hubiera sido de la niña”, razona Susana, que pone como ejemplo que Vanesa no pudo llevar al bebé a hacerle unos análisis porque legalmente no era familia del menor. “A todo tengo que ir yo”, explica.

Resuelto el escollo para que la justicia reconozca la familia que son, Vanesa y Susana esperan sin prisas que se ponga fecha al juicio derivado de la querella que interpusieron contra el juez Ferrín Calamita por haber retrasado “de forma maliciosa” su expediente de adopción.

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