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La 'ley de nietos' devuelve a Cuba su pasado español

Gracias a la Ley de Memoria Histórica, casi 12.000 cubanos han recibido ya pasaporte de España

DANIEL LOZANO

Hoy voy a casarme con el hombre que más he querido en mi vida". Cuando Liane Cossío rebuscaba entre los documentos familiares en busca de sus raíces españolas, encontró un pequeño diario. Todavía hoy se emociona cuando lee las palabras escritas por su bisabuela el día de su boda.

"Mi bisabuela materna emigró a Barcelona a finales del siglo XIX, dejando su natal Camagüey. Allí conoció a un catalán, se enamoraron, se casaron, tuvieron hijos, entre ellos mi abuela, y regresaron a Cuba en 1910. Mi abuela, a pesar de haber vivido sólo su infancia en Barcelona, siempre se sintió catalana y así lo decía", rememora Cossío.

Historias de amor y vida gracias a las cuales esta habanera de 39 años es hoy una de los 11.741 cubanos que se han nacionalizado españoles gracias a la aplicación de la Ley de Memoria Histórica, que establece que nietos de exiliados y emigrantes pueden adquirir la nacionalidad aunque sus padres hayan nacido fuera de España.

El aluvión que se esperaba (se llegó a hablar hasta de un millón de nacionalizaciones) no ha sido tal, ni mucho menos. "Esas cifras iniciales estaban muy infladas. Nuestros cálculos son que en dos años alcanzaremos las 100.000 nacionalizaciones. Luego dependerá de si la ley se prolonga un año más", asegura la cónsul Raquel Gómez-Cambronero.

Según las cifras proporcionadas por el Consulado de La Habana, a fecha del mes pasado, son 31.806 los expedientes recibidos, de los que sólo 969 han sido denegados y de los que casi 20.000 están en trámite. A fecha de hoy, el número de citas pedidas se acerca a las 200.000. La edad media de los nuevos españoles de Cuba ronda los 48 años.

En lo que va de año, en La Habana sólo se habla del efecto Obama y de la "ley de nietos", como es conocida en la calle, en lugar de la crisis económica que asuela la isla. Una trama casi de película, tan parecida a El cuerno de la abundancia, del cubano Juan Carlos Tabío. En el filme, los Castiñeiras cubanos son los herederos de una fortuna millonaria. Más de 25.000 serán los pretendientes. Y es que con la ley de nietos, la realidad también supera la ficción.

Cerca de 200.000 cubanos tienen pedida cita en el Consulado español en la actualidad

Miembros de la delegación diplomática cuentan todo tipo de anécdotas. Desde cubanas buscando botella (autostop) con algún miembro de la embajada para conseguir un número en el cupo, hasta todo el personal de una línea aérea asaltando a un cónsul en busca de noticias. Como en Cuba la información es tan complicada de conseguir como el papel higiénico en algunas tiendas, funciona Radio Bemba, el boca a boca de la calle.

Algunos diplomáticos han cambiado sus móviles ante la insistencia de las llamadas, otros han recibido visitas a horas intempestivas en sus propias casas. Y es que en Cuba la sangre española corre por casi todos los hogares. En Parque Central, el corazón de la antigua Habana, se levanta la estatua del libertador José Martí, hijo de canaria. En un lado, el Centro Gallego; en el otro, el Centro Asturiano. En una esquina, el cine Payret, catalán. En la otra, la Manzana de Gómez, madrileño. Y en el paseo del Prado, réplica del madrileño, que conduce hasta el Malecón, la que fuera primera sede de El Encanto, el embrión de El Corte Inglés.

Liane Cossío se siente tan española como cubana. "Viví con mi abuela española toda mi vida, así que España siempre me ha quedado muy cerquita. No pienso irme a vivir a España, pero sí podría viajar en algún momento a Barcelona y pasear por la calle Raurich, donde nació mi abuela hace más de un siglo".

"Los españoles nacidos en Cuba quieren el pasaporte para tenerlo", confirma Álvaro Kirkpatrick, también cónsul español. "Algunos se quedarán en España, otros quieren entrar y poder viajar a Estados Unidos. Y otros simplemente lo usarán para trabajar una temporada. La mayoría no piensa establecerse en España".

Las fallidas previsiones también ocasionaron momentos de tensión con las autoridades cubanas, ya resueltos. La Administración de la isla no daba a basto con sus trámites civiles. "Los mecanismos ahora funcionan bien", añade Kirkpatrick.

"Mis trámites fueron muy sencillos. Saqué el turno por Internet apenas días después de que se abriera esta posibilidad (el 29 de diciembre). La cita fue pronto, tres meses más tarde. En la web explican los documentos que tenía que llevar y me presenté con ellos. Cuando llegó el momento, supe, también en Internet, que mi solicitud había sido aprobada. Un mes después, me llegaron los documentos por correo postal", explica Cossío.

El Consulado español lleva trabajando a todo vapor durante este año. Cuenta con 35 nuevos administrativos, una tercera parte del personal, sólo para las nacionalidades. Y además tiene que dar cobertura a muchos otros trámites, como las más de 3.000 bodas que se producen entre ciudadanos españoles y cubanos.

"Después de Madrid, Barcelona y Valencia, La Habana es la cuarta ciudad del mundo donde se casan más españoles. Y ahora subirá con las nuevas nacionalidades", desvela Gómez-Cambronero.

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