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Llamar al pan pan y al vino vino

Zapatero muestra muchas dificultades para admitir la dura realidad de la economía española

ERNESTO EKAIZER

El domingo 6 de julio de 2008, nada más elegida la nueva Comisión Ejecutiva del PSOE en el 37º Congreso, Octavio Granado, flamante secretario de Política Económica y secretario de Estado de Seguridad Social, cogió en un aparte al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y le susurró:

- Ahora me vas a hacer caso, presidente, y vas a pronunciar la palabra crisis. Ha sido un error eludir esa definición. Fíjate la que se ha montado...

Granado se quedó con la sensación de que Zapatero le haría caso. Dos días más tarde, el presidente concedió una entrevista en Antena 3 Televisión a los periodistas Gloria Lomana, directora de servicios de informativos de la cadena, y Carlos Alsina y Julia Otero, de Onda Cero.

En esta crisis, como ustedes quieren que diga, hay gente que no va a pasar ninguna dificultad dijo Zapatero, ante la persistencia de sus interlocutores. Yo no me niego a hablar de ninguna palabra, mi obligación como presidente del Gobierno es saber lo que pasa y cuáles son los problemas. Ahora hay un ciclo bajo, ajuste duro, crisis añadió, pronunciando la palabra maldita por segunda vez.

Granado debería, vista su capacidad de persuasión, susurrar al presidente del Gobierno que abandone su postura defensiva, y no diga más que la recesión en España es menos intensa que en el resto de Europa.

En su última entrega, el semanario norteamericano Newsweek ha entrevistado al "próximo presidente de Europa". Y, como quien no quiere la cosa, al final del diálogo, el periodista Mike Elkin describe que las estadísticas españolas son horribles, con una tasa de desempleo del 18%, y un gran déficit fiscal. Zapatero niega que España sufra un colapso y añade:

- La recesión será menor que la de otros países europeos. Nuestro sistema bancario ha evitado la crisis y ello ayudará a la recuperación. Por supuesto, nuestro principal problema es el desempleo

Es difícil encontrar empresas que no estén renegociando su deuda bancaria

Las tres consignas defensivas del catálogo gubernamental, por otra parte, son un viaje a ninguna parte. España pierde más empleo que el resto de sus socios, reza la excusa, porque creó más puestos de trabajo durante los años previos a la crisis. La economía española saldrá de la recesión más tarde que el resto de la Eurozona, porque entró en recesión después. Una idea que ya ni siquiera es correcta desde el punto de vista estadístico, porque la actividad económica fue levemente negativa en el segundo trimestre de 2008, en lugar de crecer un 0,1%, según confirmó el Instituto Nacional de Estadística (INE) en su revisión del pasado 26 de agosto. La tercera es que el ritmo de caída del Producto Interior Bruto es menor que el de otros países. Con una caída prevista del PIB de 4,2% en 2009 y una pérdida que se aproximará a los 2,5 o 2,6 millones de empleos entre el cuarto trimestre de 2007 y el cuarto trimestre de 2009, ¿qué explicación convincente puede representar que la caída del PIB español sea inferior al alemán o francés? Por último, está el argumento de que el sistema bancario ayudará a la recuperación porque ha evitado la crisis.O embalsado, por así decir.

El problema es que esta conducta defensiva extiende la desconfianza, ya que los datos que se conocen son suficientemente elocuentes de las grandes dificultades de ajuste de la economía española.

La encuesta entre 6.000 empresas de la Eurozona, realizadas por el BCE entre mediados de junio y finales de julio pasado, aporta elementos de juicios interesantes para saber si el sistema financiero español ayuda o no a la salida de la crisis. El principal problema que se encuentran las empresas europeas es la caída de la demanda; en segundo lugar está el acceso a la financiación. Pero en este panorama, España es diferente. Las empresas españolas superan en diez puntos porcentuales a las del resto de la Eurozona al identificar como su mayor dificultad la obtención de préstamos.

Las consignas del Gobierno sobre la crisis son un viaje a ninguna parte

Liquidez, haberla, como las meigas, hayla. Pero los bancos, como suele decirse en la jerga financiera, están sentados sobre ella en lugar de prestar. La Reserva Federal norteamericana, que ayer comenzó su reunión de dos días, ve con especial preocu-pación, según ha trascendido, la contracción del crédito en las cinco semanas que terminaron el pasado 9 de septiembre. Fuentes financieras apuestan a que el comunicado que hoy dará a conocer el banco central norteamericano confirmará la recuperación, pero advertirá sobre la lentitud del crédito.

En España es difícil encontrar empresas que no estén en proceso de renegociación con los bancos. Aquellas empresas que consiguen créditos suelen recibir en la mayoría de los casos sólo una parte de lo pactado, cuando no se les avisa que del préstamo concedido nada de nada.

Pero la liquidez existe y en estos momentos sólo sirve para alimentar la subida de las cotizaciones en las bolsas de todo el mundo. Wall Street ha obtenido una revalorización récord del orden del 70% desde marzo pasado. La Bolsa de Madrid, por otra parte, acumula subidas del mismo orden desde esa fecha.

¿Quién está invirtiendo?, se pregunta David Rosenberg, uno de los economistas más serios y escépticos de Wall Street. ¿Los clientes privados? "No". ¿Son los iniciados del sector empresarial? "Tampoco". ¿Son recompras de acciones? "Para nada". Entonces: ¿quién compra? "Muy probablemente es una combinación de programas de arbitraje, cobertura a corto y gestores de carteras que tratan de recuperarse de las pérdidas épicas del último año".

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