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La localidad despierta tranquila tras los sucesos de ayer

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La localidad pacense de Mirandilla ha despertado hoy tranquila, según fuentes municipales, tras los sucesos de ayer, en los que más de 200 vecinos intentaron linchar a una familia, uno de cuyos miembros realizó disparos con una escopeta e hirió a tres personas.

La situación obligó a la Guardia Civil a desplazar a medio centenar de agentes al lugar, un dispositivo especial que aún se mantiene, según fuentes de la Delegación del Gobierno en Extremadura, que no pudieron precisar el número exacto de agentes que hoy lo integran, una vez que la familia supuestamente conflictiva, a la que los vecinos acusan de tener atemorizado al pueblo, fue evacuada en la tarde de ayer a Mérida.

Más de un centenar de habitantes de Mirandilla se habían manifestado el sábado, en una movilización autorizada por la Delegación del Gobierno, para protestar por el comportamiento poco cívico de esta familia, compuesta por ocho personas.

Tras la manifestación, sin embargo, miembros de esta familia trataron de agredir a un hombre, algo que materializaron en la mañana de ayer con su mujer, de 60 años, a la que arrastraron por el suelo.

Tras enterarse de este supuesto nuevo ataque a la salida de la misa del Domingo de Ramos, más de 200 vecinos se dirigieron hacia la vivienda de los presuntos agresores, muchos portando palos.

Ante esta situación, un miembro de la familia salió al exterior y se puso a disparar, lo que causó tres heridos leves.

La Guardia Civil se vio entonces obligada a aumentar su presencia en la zona, llegando a cerca de medio centenar de agentes, y tuvo que evacuar a la familia, cuyos coches fueron también destrozados a golpes, y algunos quemados, por los congregados.