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Londres se excluye del refuerzo europeo al FMI

Draghi advierte de los riesgos de la especulación, pero descarta al BCE para frenarla

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Reino Unido dio un nuevo paso en dirección opuesta al centro de poder de la eurozona. Tras cuatro horas de reunión por videoconferencia, el Eurogrupo concretó sin Londres una 'ampliación sustancial de los recursos del Fondo Monetario Internacional' (FMI) para neutralizar la especulación financiera, según un comunicado.

El refuerzo, pactado en la última cumbre de la Unión Europea, consiste en préstamos bilaterales de 150.000 millones a la institución con sede en Washington. De ellos, 14.860 corresponden a España. La eurozona burlará así la prohibición de rescatar países que pesa sobre el BCE (y que Fránc-fort sigue a rajatabla) y complementará los fondos de rescate europeos, en busca de inversores.

España prestará al FMI 14.860 millones de los 150.000 del total de la eurozona

La reunión estuvo abierta a otros países de la Unión Europea que no están en el euro, entre ellos Reino Unido. Aunque el primer ministro británico, David Cameron, prometió en la última cumbre contribuir a la estabilidad de la eurozona, hoy su ministro de Finanzas lo rechazó de plano. Según el comunicado del Eurogrupo, 'Reino Unido indicó que definirá su contribución a principios de año', pero fuentes diplomáticas confirmaron que Londres ha decidido desmarcarse de la eurozona para mantener la estrategia seguida en la cumbre, en la que vetó un cambio clave en el Tratado de Lisboa que sólo afectaba a la eurozona.

En la cumbre, la eurozona había anunciado un refuerzo del FMI de 200.000 millones, contando con 50.000 de los socios de fuera del euro. Sin Londres, las contribuciones de Suecia, Polonia, Dinamarca y República Checa difícilmente alcanzarán la cifra prometida.

El nuevo 'no' de Cameron rebaja la contribución prometida

Por otra parte, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, alertó hoy por partida doble de los riesgos de que continúe la inestabilidad en los mercados de deuda, pero evitó comprometer los recursos de la institución con sede en Fráncort para frenarlos.

En una entrevista en Financial Times, la primera desde que el mes pasado sucedió a Jean-Claude Trichet, Draghi advirtió de las consecuencias dramáticas de una implosión del euro para los países que la abandonasen, ya que deberían afrontar a una 'gran inflación' y encarar las reformas 'en una posición mucho más débil'. Los que se quedasen tampoco escaparían a los peligros. Según el presidente del BCE, si se abre la puerta de salida del euro 'uno nuca sabe realmente cómo acaba' el proceso. Por la tarde, ante la Eurocámara, Draghi matizó su mensaje y aseguró no tener dudas 'de ningún tipo sobre la fortaleza del euro, su permanencia, su irreversibilidad', pero advirtió de que la falta de crédito podría provocar un 'crack financiero'.

Pese a esa lista de riesgos, Draghi descartó utilizar los recursos del BCE. Según él, comprar masivamente deuda pública o permitir que el fondo de rescate de la eurozona reciba financiación del BCE, como hacen las entidades privadas, sería 'sortear el tratado' de Lisboa que prohíbe al BCE rescatar países.

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