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El lujo y la pompa no parece que vayan a salvar a la cumbre árabe de Damasco

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Decenas de limusinas, 5.000 habitaciones en hoteles de lujo y 26 chalets a estrenar esperan a los líderes árabes en Damasco para la cumbre que los jefes de Estado celebran a partir del sábado y que parece destinada al fracaso a pesar de estos preparativos.

Siria, que acoge por primera vez una cumbre árabe, no ha escatimado en gastos ni en hospitalidad, pero en la calle los ciudadanos no confían en que sus líderes vayan a resolver los principales problemas de la región, como el conflicto palestino-israelí o la crisis política libanesa.

En previsión de la cumbre que se celebra este fin de semana en Damasco, se han construido 26 chalets cerca del Palacio de Congresos para hospedar a los representantes de los 22 países miembros de la Liga Árabe que acudan al encuentro.

Unas 5.000 habitaciones de hotel, varias para cada delegación diplomática, fueron reservadas hace tiempo en los establecimientos más lujosos de la capital siria que han vetado a otros huéspedes para estas fechas.

Los coches de alquiler de lujo se han agotado en la última semana y su precio se ha disparado, sobre todo los de color negro, según informó el diario Al Hayat. Incluso algunas compañías han solicitado a personas privadas que les cedan sus vehículos para ponerlos al servicio de la cumbre.

Los vuelos que aterrizan diariamente en el pequeño aeropuerto de Damasco serán desviados los próximos 29 y 30 de marzo a otros aeropuertos secundarios para que las pistas estén disponibles exclusivamente para los aviones privados de las representaciones oficiales.

Asimismo, un centro de prensa de última generación ha sido instalado para que la cumbre pueda ser seguida en todo el mundo a través de los medios de comunicación que son, probablemente, los únicos pendientes de lo que ocurre en Damasco en estos días.

En contraste, los árabes de a pie ni siquiera confían en que sus líderes puedan superar las diferencias que existen entre ellos y sentarse a dialogar a una misma mesa.

"Me parece imposible que los líderes vayan a alcanzar un acuerdo cuando la división entre ellos es cada vez más profunda", aseguró a Efe Mohamed Said, un contable de 32 años.

Con las tensiones existentes actualmente entre varios países de la región, muchos incluso creen que la reunión podría empeorar la situación y dar lugar a la ruptura definitiva entre los países árabes aliados de EEUU y Siria.

"Parece que los líderes árabes saldrán aún más divididos de la cumbre de lo que están ahora", explicó Elie Nader, un ingeniero de mediana edad.

A dos días del comienzo de la cumbre, Líbano confirmó que no acudirá, mientras que Egipto y Arabia Saudí, actores destacados del escenario árabe, enviarán delegaciones de bajo rango.