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Maliki amplía el ultimátum a las milicias y los combates agravan la crisis humanitaria en Irak

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El primer ministro iraquí, el chií Nuri al Maliki, amplió hoy el ultimátum de 72 horas que dio hace dos días a la milicia fiel al clérigo chií Muqtada Sadr, mientras continúan los combates con el Ejército iraquí, que han causado ya 140 muertos en todo el país y están agravando la situación humanitaria.

En un tono mucho más conciliador que en días anteriores, Maliki extendió hasta el 8 de abril el plazo para deponer las armas y ofreció una recompensa económica a los milicianos que respondan positivamente a su llamamiento.

"Es un deseo del Gobierno dar una oportunidad a aquellos que poseen armamento medio y pesado de entregarlo a las fuerzas de seguridad, por lo que la fecha límite ha sido extendida hasta el 8 de abril en lugar del 28 de marzo", aseguró en un comunicado.

El anterior ultimátum amenazaba a los milicianos chiíes con "graves castigos" en caso de continuar el levantamiento armado que comenzó el pasado lunes.

Los combates se iniciaron tras la operación militar lanzada por el Gobierno en Basora, 550 kilómetros al sur de Bagdad, y que se ha extendido a varias ciudades del sur y algunos barrios de la capital.

El portavoz de Interior Abdel Karim Jalaf aseguró, por su parte, que mantienen su plan de seguridad para combatir a los grupos que están fuera de la ley, bautizado como "Carga de Caballería".

Mientras, en Ginebra, la ONU alertó hoy de que los habitantes de Basora, atrapados en los enfrentamientos, sólo cuentan con reservas de agua para dos días.

"La población fue sorprendida por este episodio de violencia y no tuvo tiempo para hacer reservas de agua y alimentos", dijo el portavoz de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Jean-Phillipe Chauzy, al informar de la suspensión de sus operaciones de ayuda en Irak por este nuevo episodio de violencia.

También el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) denunció que algunas ambulancias han sido blanco de recientes ataques y pidió a las partes que respeten al personal y los vehículos sanitarios.

La gravedad de la situación ha llevado al presidente del Parlamento iraquí, el suní Mahmud al Mashadani, a convocar hoy a los diputados a una reunión extraordinaria para tratar el asunto.

El llamamiento de Mashadani coincide con la imposición del toque de queda en Bagdad para evitar que los enfrentamientos entre la milicia de Al Sadr y las fuerzas de seguridad se desborden.

Las calles de la capital amanecieron hoy vacías, después de que desde el pasado martes los combates hayan causado al menos 20 muertos y 115 heridos.

Los enfrentamientos sí arreciaron hoy en Naseriya, 370 kilómetros al sur de Bagdad, donde las autoridades también han decretado el toque de queda tras la muerte de 15 personas y de que otras 25 hayan resultado heridas.

Al parecer, los tiroteos, que se iniciaron anoche, se concentran en el mercado de Al Shuyuk, en el centro de la localidad, y entre las víctimas hay al menos cuatro milicianos y otros tantos soldados.