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Manual del buen orador

Los expertos recomiendan a los líderes de CiU, IU y ERC que acuden mañana a 'Tengo una pregunta para usted' no escabullirse de las preguntas incómodas

MARTA HUALDE

Te preguntan en clase y no sabes la respuesta. Alguien te interroga sobre un asunto personal, pero no quieres darle esa información. Dudas en mentir en un test de personalidad para un puesto de trabajo. Salir airoso de estas situaciones no es sencillo. Más duro resulta cuando alguna de ellas se emite por televisión y millones de espectadores lo ven, como puede suceder en el programa Tengo una pregunta para usted. Los líderes de CiU, IU y ERC, Josep Antoni Durán Lleida, Cayo Lara y Joan Ridao, respectivamente, acuden mañana a este foro que emite La 1 a partir de las 22 horas.

Naturalidad, sinceridad y claridad pueden ser las armas para el éxito de estos invitados al espacio televisivo, como recomiendan los expertos en comunicación. Pero, ¿cómo salir de la pregunta incómoda, inesperada o complicada? Además de la sinceridad, las claves pueden estar en respetar la pregunta, interesarse por ella e intentar contestarla lo más persuasivo posible. "El espectador perdona antes un no lo sé o no estoy seguro que una respuesta evasiva o una mentira", afirma la profesora de Periodismo en la Televisión de la Universidad Antonio de Nebrija, Belén Andueza.

A su juicio, lo importante es mostrar la faceta humana del político, pero sin abusar de los ejemplos de cercanía ni llamar al interlocutor por su nombre.

El director del Máster en Comunicación Política y Corporativa de la Universidad de Navarra, Carlos Barrera, alerta de que en este programa, si el político no responde a lo que se le pregunta, se suele notar porque la cámara no sólo le enfoca a él, sino también al ciudadano que le pregunta, por lo que el rostro del interlocutor suele revelar si le convence o no la respuesta.

"Les pediría a todos que fueran más auténticos", aconseja Rafael Alberto Pérez, profesor de Estrategias de Comunicación en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Para ello, apuesta por no usar frases tajantes y huir de tecnicismos, porque "la gente se queda más con sensaciones que con contenidos".

Los expertos recomiendan una dicción lo más correcta posible, pausada y muy bien vocalizada, así como un mensaje claro, directo, conciso y pedagógico, sin circunloquios ni discursos grandilocuentes. "No funciona responder a lo micro con lo macro", afirma Barrera, quien achaca este uso de planes y cifras macroeconómicas a los que están en el Gobierno.

Los ojos, las cejas, las manos, los hombros... La comunicación no es solo verbal, sino que el cuerpo juega un papel trascendental, por lo que Andueza destaca la relevancia de que el discurso y el cuerpo sintonicen. "Lo que se niega o afirma con el verbo debe corroborarse con el lenguaje corporal", recomienda.

Otros de sus consejos son mirar al interlocutor sin desviar la mirada y enfatizar el discurso con ojos, cejas y la cabeza, así como utilizar los brazos y las manos para apoyar las explicaciones.

Con la crisis en el punto de mira de la ciudadanía, Barrera añade la relevancia de no frivolizar sobre las preguntas acerca de este tema, para lo que recomienda poner un rostro serio cuando la materia lo exige. De hecho, cree necesario administrar el uso de la sonrisa y las anécdotas.

A estas ideas, el profesor Pérez agrega el problema de estar con una mano en el bolsillo. "Es una mala costumbre de los españoles", concluye este experto.

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