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Marruecos y el Frente Polisario abren la cuarta ronda sobre el futuro del Sahara sin indicio de avances

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Marruecos y el Frente Polisario se sentaron hoy por cuarta vez en menos de un año a negociar sobre el futuro del Sahara, sin que hasta el momento hayan logrado acercar sus posiciones.

"La delegación del Reino de Marruecos participa en esta cuarta ronda con la misma firme voluntad de la comunidad internacional de que esta nueva ronda marque el punto de partida de unas negociaciones reales y substantivas", aseguró el ministro marroquí de Interior, Chakib Benmusa, al inicio de la reunión.

Las delegaciones comenzaron hoy formalmente los diálogos con la mediación de las Naciones Unidas después de participar, el domingo, en una cena con el enviado especial de la ONU para el Sahara Occidental, Peter van Walsum.

Al igual que en las tres ocasiones anteriores, el escenario del diálogo, que se prolongará hasta el martes, es el complejo Greentree de la localidad de Manhasset, a las afueras de Nueva York, que Naciones Unidas suele emplear para este tipo de negociaciones.

Ambas delegaciones accedieron al complejo a primera hora de la mañana y no hicieron receso alguno para hacer valoraciones a los periodistas que esperaban en el exterior del recinto.

La delegación marroquí está encabezada por Benmusa, mientras que la saharaui la lidera Mahfud Ali Veiba.

La portavoz de Naciones Unidas, Michele Montás, dijo que el secretario general de la organización, Ban Ki-moon, "está a la espera de ver qué sale de estas negociaciones y recibir el informe que le presente su enviado especial".

Mauritania y Argelia participan también en las conversaciones en calidad de países vecinos, aunque sólo se sentarán a la mesa cuando se traten asuntos que les afecten directamente.

Benmusa reiteró al inicio de las reuniones "la buena" y la "sincera determinación" con que su país concurre de nuevo al diálogo, en cumplimiento de la voluntad del Consejo de Seguridad de hallar una salida negociada al conflicto, según el texto de su intervención facilitado por la agencia oficial marroquí MAP.

A pesar de las buenas intenciones profesadas por ambas partes, el dialogo entre Marruecos y el Polisario sigue prácticamente en el mismo punto que cuando empezó, en junio de 2007.

Marruecos sostiene que el único punto de discusión es cómo aplicar la propuesta presentada el año pasado a Naciones Unidas para celebrar un referéndum que otorgue un régimen autonómico a la antigua colonia española.

Las autoridades marroquíes creen que su iniciativa autonómica respeta el principio de libre autodeterminación y se adecúa a la legalidad internacional.

El Polisario, que lucha desde 1973 por la independencia del Sahara, rechaza lo que considera una imposición marroquí.

Los independentistas saharauis insisten en que cualquier plebiscito tiene que incluir a la independencia entre las opciones.

Una vez conseguida la independencia, según su propuesta, se establecería una relación económica y comercial preferente con Marruecos.

En un intento de desatascar el proceso, Van Walsum realizó el pasado febrero una gira por la región para recabar impresiones que pudieran lograr algún tipo de progreso en esta cuarta ronda.

Sin embargo, reconoció durante el viaje a Rabat, los campos de refugiados en Tinduf, Argel y Nuakchot, que las posiciones de las partes en conflicto estaban muy distanciadas y que no disponía de un nuevo plan para desbloquear las negociaciones bilaterales.

A ello se unen las periódicas tensiones entre las dos partes, como la acusación lanzada la semana pasada por el Polisario y Argelia de que unos movimientos militares marroquíes en el sur del territorio hacían temer una violación del alto el fuego que impera desde 1991.