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Más de 1.000 millones de hambrientos

La FAO advierte sobre la mayor hambruna en 40 años

R. A.

Una de cada siete personas pasa hambre en el mundo. En total, son 1.020 millones, el 15% de la población global, según recoge la Organización para la Alimentación y la Agricultura de Naciones Unidas (FAO) en su informe El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo, publicado ayer. La cifra de hambruna, la más alta desde 1970, supone un aumento de 60 millones respecto a 2008.

Asia y Pacífico es la región más afectada, con 642 millones de personas con hambre crónica. Le siguen el África Subsahariana (265 millones), y Latinoamérica y el Caribe (53 millones). En los países desarrollados pasan hambre 15 millones de personas; albergan al 17% de la población mundial, pero sólo al 0,68% de los hambrientos.

Un 15% de la población mundial padece hambre crónica

La principal causa de la malnutrición no es la falta de alimentos, sino la dificultad que tienen muchas personas en el Tercer Mundo para acceder a la comida.

Según la ONG Acción contra el hambre, en 2008 se produjo una cosecha récord y la producción de este año sólo será un 3% menor. En el estudio ¿De qué se alimenta el hambre?, presentado también ayer, la ONG asegura que "la segunda mayor cosecha de todos los tiempos" coincidirá con la muerte de "cinco millones de niños desnutridos" antes de acabar el año.

Esta asociación coincide con la ONU en que la suma de las crisis económica y alimenticia ha supuesto un duro golpe para los sectores más vulnerables: la población rural sin tierras, los hogares a cargo de mujeres y los pobres que viven en las ciudades.

Más de la mitad de las víctimas se concentran en Asia y el Pacífico

Las familias sin recursos tienen que hacer frente al elevado coste de los alimentos básicos que, aunque disminuyó el año pasado, seguía siendo un 17% más alto que antes de comenzar la crisis.

Otra causa esgrimida en el informe de Naciones Unidas para la disminución del poder adquisitivo de las familias pobres es el desempleo provocado por la crisis en los países ricos y la consencuente reducción de las remesas, de las que dependen muchos hogares del Tercer Mundo.

La reducción de capitales ha hecho caer el consumo y las importaciones de alimentos y medicinas, así como los recursos de los gobiernos para crear programas de ayuda destinados a los más desfavorecidos.

En esta situación están las 17 mayores economías de América Latina, que en 2008 recibieron 89.000 millones de dólares, el doble de lo que se prevé en 2009.

La reducción de las exportaciones hace más desalentador el panorama económico de estas regiones. La ONU calcula que en África bajarán un 50%; en América Latina y el Caribe, un 60%; y en Asia, un 40%. Todos estos problemas se han transmitido fácilmente de un país a otro debido al carácter global de la crisis y al aumento de la integración mundial.

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