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Menos exposiciones en el Thyssen por falta de dinero

El museo negocia con Hacienda doblar la asignación estatal por déficit para 2010. Sus ingresos por eventos privados han caído un 40% a raíz de la crisis

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La voz de alarma ya ha llegado al Ministerio de Hacienda: el museo Thyssen-Bornemisza se encuentra en una situación delicada. 'Nos enfrentamos a una situación sin precedentes en el museo, de incertidumbre financiera', manifiesta Guillermo Solana, director artístico de la institución.

La crisis se ha hecho notar en las cuentas del Thyssen con un descenso aproximado del 40% en los ingresos que percibe en concepto de eventos privados para empresas. Algo nada desdeñable, porque en los últimos años ha sido una fuente de ingresos fundamental; con mayor peso incluso que la venta de entradas, 'que son importantes pero no son absolutamente decisivas', puntualiza el director.

Las dificultades por las que pasa el Thyssen no le son ajenas al Ministerio de Hacienda, con el que está negociando ampliar la asignación estatal que percibe en conepto de déficit para 2010. 'Necesitamos más cobertura', expone el director artístico. Solana cree que el museo precisaría duplicar esta asignación, que en el último año fue de 1.861.400 euros.

Así las cosas, incluso la programación del museo peligra. Si durante este año las exposiciones temporales serán cinco (además de La sombra y Matisse, en otoño se inauguran Lágrimas de eros, Fantin-Latour y Jan Van Eyck), en 2010 se reducirán a tres. La idea de la dirección es ceñirse a las grandes apuestas, si los tiempos lo permiten. 'Consideramos incluso la posibilidad de que más adelante tengamos que renunciar a la exposición del verano y quedarnos sólo con las de Caja Madrid', avanza Solana en tono decidido.

El modelo mixto del Thyssen con un patronato integrado por cuatro representantes de la familia Thyssen y ocho ministeriales le condena a una gestión sin derecho a los paternalismos que gozan El Prado o el Reina Sofía. 'Somos más autónomos. Económicamente cubrimos cerca del 80% o el 90% de nuestros gastos, depende de los años', dice el director.

Ante esta situación, una de las medidas que ha tomado el patronato es subir el precio de las entradas, que a partir del próximo 1 de julio pasarán de costar de seis euros a ocho, en el caso de la colección permanente, y de cinco a ocho euros, en las temporales. La urgencia por aplicar esta subida pone de manifiesto, una vez más, la lucha del Thyssen por sanear sus cuentas. Se trata de restar el endeudamiento a partir de ya.

Al menos la última apuesta temporal del museo, Matisse: 1917-1941, está dando los frutos esperados, con una media de 2.700 visitantes diarios entre semana y más de 4.000 en sábados y domingos, cuando el mínimo para rentabilizar este tipo de muestras son 1.000. 'Los grandes nombres, que tienen muy mala prensa porque siempre se piensa que hacer una exposición de Van Gogh, Modigliani o Matisse es ir a hacer caja, desempeñan una función pedagógica; porque los grandes nombres hacen que de repente alguien que no se ha planteado ir al museo decida ir una vez y, a veces, vuelve', observa Solana.

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