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Los mercados celebran el ajuste aprobado en Grecia

El Ibex gana un 2% y la prima de riesgo española baja hasta 259 puntos

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Una de las primeras reglas del mercado que descubren los aprendices de inversor es aquella de 'compra con el rumor y vende con la noticia'. Ese exactamente fue el movimiento de los mercados ayer.

El convencimiento de que el Parlamento griego iba a aprobar las medidas de ajuste hizo subir como la espuma a todas las bolsas europeas durante las horas previas a la votación. El Ibex 35 español llegó a ganar casi un 3% y consiguió reconquistar los 10.200 puntos, pero nada más confirmarse la noticia comenzaron las órdenes de venta.

La implicación de la banca en el rescate, el nuevo foco de tensión

A pesar de ello, se impuso la euforia y finalmente la Bolsa europea celebró la decisión del Parlamento griego y que no habrá quiebra inminente.

Especialmente alcistas fueron los índices de los países de la periferia del euro, encabezados por Portugal. El luso PSI 20 cerró con una ganancia del 2,27%, le siguió el Bel 20 belga, con una subida del 2,27%, y el Ibex 35 español, que finalmente cerró en 10.143 puntos, un 2,08% por encima del nivel alcanzado el martes.

Aceptar las reformas implica que Grecia recibirá el dinero para hacer frente a sus vencimientos de julio y, por lo tanto, se descarta la inminencia de una quiebra. Por eso, la euforia en el mercado de bonos soberanos fue incluso mayor que en la Bolsa. Los diferenciales de los bonos a diez años de los países de la periferia frente al alemán cayeron ayer con fuerza, aunque, sorprendentemente, no fue el griego el que más se relajó sino el portugués que bajó 47 puntos, hasta los 810. El heleno descendió a 1.330 puntos, 21 por debajo del cierre del martes. En el caso español, la prima de riesgo cayó hasta los 258 puntos, casi un 10% menos del nivel que llegó a marcar el pasado viernes.

El presidente del Deustche Bank alerta sobre el riesgo de contagio

'Estos niveles demuestran que la tensión en los mercados está lejos de remitir. Con la aprobación del plan de recortes se mitiga el riesgo de una quiebra, pero no se solucionan los problemas de la economía griega', advierte Gonzalo Lardiés, gestor de inversiones en BPA.

'La falta de apoyo de la oposición, que se esperaba más implicada, es un punto negativo que puede dificultar la puesta en marcha de las medidas', apunta Soledad Pellón, estratega de IGMarkets. Ambos ligan la evolución de los mercados en las próximas semanas a la solución que finalmente se adopte para implementar un programa definitivo de ayudas. Desde el lado político, continuarán las negociaciones para aprobar el siguiente rescate, que contemplaría un nuevo paquete de ayudas valorado en 100.000 millones de euros. 'Pero lo que más importa ahora es cómo se va a implicar el sector privado', advierte Pellón.

La iniciativa anunciada el lunes por el presidente francés, Nicolas Sarzoky, de que los bancos franceses propietarios de bonos griegos estarían predispuestos a prolongar hasta 30 años el plazo de devolución de parte de sus deudas, fue muy bien recibida por las bolsas. Pero la falta de concreción después de tantos días está comenzando a preocupar.

Por un lado, las agencias de rating, pese a haber perdido su credibilidad durante la crisis, siguen presionando al advertir de que si la implicación de los bancos no es verdaderamente voluntaria, declararán oficialmente la quiebra, con el consecuente descalabro para el sistema financiero.

Por otro lado, el hecho de que los bancos alemanes no se hayan sumado está comenzando a generar dudas. 'Es posible que no todos los bancos con bonos griegos tengan suficiente músculo financiero como para poder esperar 30 años para recibir el dinero', comenta Gonzalo Lardiés.

Ayer, el propio presidente del Deutsche Bank, Josef Ackerman, alertó de los riesgos de contagio de la situación griega a otros países de la UE está complicando la participación del sector privado en un segundo paquete de rescate al país heleno. Y advirtió de que una solución como la francesa podría tener un 'alto coste' para los bancos.

En cualquier caso, 'cuanto más exitosa sea esta operación, más facilidades tendrá Grecia para afrontar su calendario de pagos en el futuro', aseguran desde Capital Bolsa. Además, insisten en que la participación de los bancos mitigaría 'el sentimiento antirrescate' que se está instalando en el seno de los países del norte de Europa, puesto que de esa forma no todo el dinero terminaría saliendo de los bolsillos de los contribuyentes.

Y sentaría precedentes de cara a nuevos episodios de inestabilidad. Porque todo el mundo tiene claro que Grecia es sólo el principio y que soluciones como la que se adopten para ayudar a la economía helena serán demandadas para los otros países que también están intervenidos, como Irlanda y Portugal, aunque es probable que esto no ocurra hasta pasado el verano.

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