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Metrovacesa cumple 90 años mientras termina su escisión y busca nuevos socios

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La inmobiliaria Metrovacesa cumplirá mañana, miércoles, 90 años en activo mientras culmina su división, iniciada hace poco más de un año, pone en marcha su nuevo plan estratégico y busca nuevos socios en el mercado europeo que permitan reconstruir los fondos propios de la compañía.

El control de Metrovacesa, constituida en 1918 por los hermanos Otamendi junto a Carlos Mendoza Saéz de Argandoña y el Banco Vizcaya, está hoy en manos de Román Sanahuja, cuyo grupo familiar acordó la división de la empresa en febrero de 2007 con el ex presidente Joaquín Rivero y su socio Bautista Soler.

De aquel acuerdo queda pendiente de ejecución el traspaso de activos de Gecina (la que fuera filial francesa de Metrovacesa, ahora controlada por Rivero y Soler) por un importe superior a 1.800 millones de euros, operación bloqueada por el supervisor bursátil francés.

Con los activos que le correspondían de la escisión, Rivero creará la nueva Bami, recuperando el nombre de la inmobiliaria que en 2003 se fusionó con Metrovacesa, a la que tres años más tarde se unió también la francesa Gecina.

Nacida como empresa urbanizadora de suelos en Madrid, Metrovacesa ha terminado convirtiéndose en una compañía esencialmente dedicada al negocio del alquiler, que tiene como objetivo situarse entre las cinco primeras inmobiliarias europeas.

Para lograr ese objetivo, Metrovacesa ha diseñado un plan estratégico a tres años, con el que pretende incrementar su beneficio neto un 22 por ciento de media anual (hasta 884 millones de euros en 2010) y su facturación un 8 por ciento cada año (hasta 1.613 millones de euros en 2010).

Una vez puesto en marcha este plan, la compañía se ha lanzado a la búsqueda de inversores institucionales y corporativos, principalmente en el mercado europeo, que aporten capital a la inmobiliaria.