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Miles de palestinos recuerdan la Nakba, 61 años de exilio y desposesión

EFE

Los palestinos lamentan hoy, Día de la Nakba (catástrofe), el exilio y la pérdida de sus tierras por la creación del Estado de Israel en 1948, sin perspectiva alguna de que los millones de refugiados que originó vuelvan a sus hogares.

Este año la efeméride coincide con el día sagrado musulmán, viernes, lo que ha llevado a repartir los actos conmemorativos en varias jornadas, en que miles de palestinos han salido a las calles de Gaza y Cisjordania para recordar este episodio que marca su identidad de pueblo desposeído.

"Aquí estamos y aquí estaremos. Estamos arraigados a esta tierra", dijo anoche el presidente palestino, Mahmud Abás, en su discurso con motivo de la fecha.

Localidades cisjordanas como Ramala, Nablús, Yenín y Tulkarem han sido escenario de marchas en las que se pidió que todo eventual acuerdo de paz con Israel incluya el derecho de los refugiados palestinos a regresar a sus tierras, como reconoce la resolución 194 de la ONU.

En Nablús, la plaza situada entre los campos de refugiados de Balata y Askar fue bautizada "Retorno", mientras que en Ramala unos 2.000 palestinos recorrieron las calles con pancartas, lazos negros y llaves, el símbolo de ese derecho, informan medios locales.

En Gaza, Hamas, la Yihad Islámica y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) organizaron tres convocatorias separadas.

En el campo de refugiados de Yabalia, en el norte de la franja, uno de los líderes de Hamás, Ahmed Bahar, advirtió ante una multitud que "quienquiera que haga una concesión en el sagrado y legítimo derecho de retorno estará cometiendo un crimen de alta traición".

Por su parte, Al-Fatah acusó a las autoridades islamistas en la franja de haber "presionado" para que no participaran en los actos.

En Israel, los habitantes árabes de Acre -una de las localidades insignia de la tragedia- marcharán esta tarde bajo el eslogan "No otra Nakba" portando banderas negras y antorchas a convocatoria del comunista Hadash, el único partido israelí árabe-judío.

Como todos los años, el Ejército israelí ha cerrado a los palestinos el acceso a Israel desde Gaza y Cisjordania medida que estará en vigor hasta la noche del sábado.

En esta ocasión, el Día de la Nakba (término en árabe que ha perdido su significado original de "catástrofe" para remitir exclusivamente a este episodio histórico) llega con las heridas aún abiertas por la ofensiva israelí en Gaza en diciembre y enero pasados -que dejó 1.400 palestinos muertos, en su mayoría civiles- y tras la llegada al poder en Israel de un Gobierno derechista.

Uno de los partidos del nuevo Ejecutivo, el ultraderechista Israel Beitenu, ha anunciado que presentará una enmienda de ley para prohibir en el país cualquier conmemoración de la Nakba.

"Queremos enmendar la ley de 1949 (que establece como día festivo la independencia del Estado judío) para que el nacimiento de Israel no sea conmemorado por ningún ciudadano como un día de luto", dijo a Efe Tal Nahum, portavoz de la formación.

Así es, sin embargo, como percibe la población palestina esta fecha, que comenzó a recordarse oficialmente en 1998.

"La Nakba palestina es importante para todos los palestinos sin importar donde vivan. Es un momento que define la historia colectiva de nuestro pueblo", señaló hoy en un comunicado Saeb Erekat, uno de los principales asesores de Abás.

Los ecos de la efeméride resuenan también en los distintos rincones del planeta donde residen hoy los refugiados de las guerras de 1948 y 1967, más sus descendientes.

Las vecinas Jordania, Siria y Líbano acogen el grueso de los refugiados del 48 (unos 2.800.000, un cuarto de ellos en campos), mientras que Gaza y Cisjordania son el hogar de otro 1.800.000, según la UNRWA, la agencia de Naciones Unidas creada ex profeso en 1949 para los refugiados palestinos.

La OLP eleva la cifra total de refugiados a más de siete millones al sumar otro millón y medio de 1948 no registrados por la UNRWA, más los desplazados internos en Israel (350.000), en Gaza y Cisjordania (400.000) y de la guerra de los Seis Días de 1967 (950.000).

La primera guerra árabe-israelí llevó al exilio a 750.000 del 1.300.000 árabes que vivían en la entonces Palestina bajo protectorado británico y que seis décadas de alto crecimiento natural han convertido en 4.618.000, según los últimos datos, de 2008.

Más de cuatrocientos poblados árabes fueron entonces destruidos y sobre sus ruinas se alzan ahora kibutz, localidades de mayoría judía o parques naturales.

Israel defiende que, en su mayoría, los palestinos abandonaron voluntariamente sus hogares espoleados por sus dirigentes y los países árabes, que preveían una rápida victoria.

Además, insiste en que los palestinos pagaron las consecuencias de haber rechazado el plan de partición aprobado en 1947 por la ONU, que establecía la creación de un Estado judío y otro árabe en Palestina.

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