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Un millar de cartas de Sorolla a su esposa y un amigo revelan su cara más humana

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Más de 1.000 cartas integran la correspondencia que el pintor valenciano Joaquín Sorolla mantuvo con su mujer, Clotilde García del Castillo, y con su íntimo amigo Pedro Gil Moreno de Mora, y que hoy se ha publicado en dos tomos que revelan la cara más humana del artista.

El análisis de las cartas, editado en dos volúmenes bajo el título "Epistolarios de Joaquín Sorolla", ha sido presentado hoy por el secretario autonómico de Cultura, Rafael Miró, acompañado por los coordinadores de la publicación, Felipe Garín y Facundo Tomás, y por sus editores, y familiares del artista a su vez, Víctor Lorente Sorolla y Blanca Pons Sorolla.

Este epistolario permite acercar al admirador de la obra de Sorolla a un artista culto y con gran variedad matices, al tiempo que muestra la parte mas humana del pintor.

Esta obra sirve además de homenaje a título póstumo a las dos personas que compartieron grandes momentos de su vida: Clotilde y Pedro.

En el primero de los tomos recoge las misivas que intercambiaron el artista y Pedro Gil Moreno, amigo de Sorolla desde la juventud, aunque fueron pocas veces las que se encontraron personalmente.

Las cartas entre ambos repasan cada momento en la vida de los dos amigos, y en ellas se puede apreciar el paso del tiempo y las preocupaciones de Sorolla por la salud de su hija María Clotilde.

Al mismo tiempo, las cartas hacen referencia a los cuadros del pintor valenciano y gran parte de ellas van acompañadas de dibujos o breves apuntes, algo que aumenta su valor documental y testimonial.

En enero de 2007, el Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana formalizó la adquisición de gran parte de las cartas que el pintor envió a Gil Moreno, que en este epistolario se completan con la respuesta que el amigo mandaba al pintor, lo que ayuda a entender mejor las expectativas de ambos.

Blanca Pons Sorolla, bisnieta del artista, ha explicado que la mejor forma de entenderlo es leer sus cartas, para que posteriormente, "al ponernos delante de sus cuadros, intentemos pensar como pensaba Sorolla y sentir como él sentía".

La segunda parte de este epistolario recoge todas las cartas que Sorolla envió a su mujer entre 1912 y 1919, una etapa de crecimiento del artista.

El artista muestra su amor por la pintura y por su familia en estas cartas, coincidiendo con el momento en que Sorolla recorre España para pintar los lienzos "Visiones de España" para la Hispanic Society of America.

Para los familiares de Sorolla, ha resultado "duro" en algunos momentos publicar esta correspondencia con su mujer, pues se trata de "cartas de dos personas enamoradas, llenas de pasión y de amor en todo momento", aunque el nieto de Sorolla, Víctor Lorente Sorolla, reconoce que ha soñado durante más de cuarenta años con la publicación de estas cartas.

"Cuando era joven y andaba por el Museo Sorolla, la casa de mi abuelo, tuve ocasión de echarle una rápida ojeada a la correspondencia familiar, y desde entonces sólo tuve una idea en mi cabeza: ver publicadas un día estas cartas", ha confesado.