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Una monja entre los tiburones de la bolsa

Euro-Stoxx ha puesto en marcha un índice de inversiones cristianas, apoyado por el Vaticano y vigilado por una monja

Pilar Blázquez

El Concilio Vaticano II recordó que la Iglesia está compuesta por un elemento humano y otro divino. Desde ayer, el humano ha ganado peso y ha apostado por la inversión bursátil. Stoxx, la empresa que diseña el índice de mayor referencia en Europa (el Euro-Stoxx), ha puesto en marcha un índice de inversiones cristianas, apoyado por el Vaticano y vigilado por una monja. El Stoxx Europe Christian(SCE).

El Vaticano apoya un índice que excluye empresas a favor del control

En él cotizan empresas del EuroStoxx 600 que cumplen, según la entidad, con los principios de la religión cristiana. La composición completa, disponible previo pago, cuenta con 20 empresas españolas entre las que están las grandes del Ibex 35, con una destacada ausencia: Banco Santander. Los creadores del índice no han explicado el motivo y la entidad dice desconocer el índice.

Estos últimos tampoco han explicado con detalle los criterios de selección, y sólo aseguran que "están empresas con alto compromiso con los valores cristianos (sociales, medioambientales, éticos y económicamente responsables)", y que se han excluido aquellas con intereses en pornografía, armas, tabaco, alcohol, apuestas y cualquier actividad en contra de la concepción natural.

"El control de la natalidad es el único criterio que lo diferencia respecto a otros índices éticos", explica Eduardo Ortas, profesor de Contabilidad y Finanzas de la Universidad de Zaragoza y experto en índices éticos.

También sorprende que Stoxx haya creado un comité de expertos para asesorar sobre la composición del índice. "Está compuesto por expertos de la comunidad cristiana, miembros de la academia y de las finanzas", aseguran. En concreto, a la cabeza de este comité se encuentra una monja, Sor Carmen Aymar. Junto a ella, un monseñor, Giovanni Lanza, y un monje, Louis DeThomasis, además de un profesor y otros dos seglares.

Más allá de estos dos puntos singulares, el SCE imita al resto de índices éticos. Uno de los más antiguos es el que elabora Domini, el Domini Social Index 400.

Los más prestigiosos apuestan por el medio ambiente y las buenas prácticas en empresas, eso sí, seleccionadas primero con criterios económicos. Es el caso de los Dow Jones Sustainability Index y los FTSE4GOOD, que tiene incluso una versión propia española (el FTSE4Good Ibex) y también otro con connotaciones religiosas cristianas.

Los expertos se debaten entre si estos criterios aportan más rentabilidad o no. "Al menos, aportan valor y ayudan a evitar riesgos extra-financieros", explica Elia Tárega, directora de AIS-Sustainalytics, una agencia de rating sociales. Pero son varias las ONG que critican que muchas de esas empresas no cumplen esa ética y que, incluso, la usan como campaña de márketing en plena crisis de valores.

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