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Montilla blinda su Gobierno

Exhibe unidad con independencia de las generales y avisa que será exigente con la financiación

FERRAN CASAS

José Montilla fue fiel a sí mismo. En el balance del primer año de funcionamiento del segundo tripartito, el que él lidera con apoyo de Esquerra e ICV-EUiA, dejó de lado las pasiones -cayendo casi en el tedio- para exhibir gestión y unidad. Pero el president también mostró firmeza para seguir apostando por las políticas sociales y defender, donde y cómo sea, el autogobierno catalán. Todo ello al margen de lo que el 9 de marzo pase en Madrid y los pactos que allí se puedan establecer.


Según él, en referencia velada a una hipotética alianza del PSOE con CiU que haría tambalear al tripartito, "pierde el tiempo quien especule con otras lógicas políticas regidas con otros calendarios e intereses". Montilla avisó que, pase lo que pase, el tripartito es para cuatro años.


Mejor con Zapatero


El jefe del ejecutivo catalán es consciente que no sólo las alianzas en Madrid pueden desestabilizar su ejecutivo. También lo que pase con el Estatut en el Tribunal Constitucional influirá. Ante eso afirmó, sin despojarse de su condición de president pero tirando de carné socialista, que "no es indiferente que mayoría haya en las Cortes Generales a partir de marzo".


En un discurso que, en su primera parte, recordó a las biblias que de forma prolija Pujol recitaba en sus balances parlamentarios mentando colegios, centros de salud y programas de todo tipo, Montilla oteó el futuro y repasó lo hecho.


Miró atrás para marcar distancias, en el funcionamiento, con el primer tripartito. "Somos un Govern y no tres, hay un president y no tres", resumió presumiendo de haber superado la compartimentación partidista que carcomió el tripartito de Maragall. En esta línea minimizó los desacuerdos aceptando que "la unidad no debe sacrificar la pluralidad".


Y miró adelante para avisar que llegará "donde haga falta" para hacer cumplir el Estatut hasta su última coma y fijar la prioridad de 2008: la financiación autonómica.


Cohesión y rigor


Presentado por el periodista Lluís Foix, ante el pleno de su Govern (Carod, Saura, Puigcercós y Nadal en primera fila) y buena parte de la sociedad civil el president afirmó que su ejecutivo es "garantía de estabilidad" por la "cohesión y el rigor" que le caracteriza.


Montilla no mentó la desafección catalana hacia España pero si puso el acento en el déficit catalán de infraestructuras, "una evidencia que nadie cuestiona, ni tan sólo en Madrid". Hizo un reconocimiento al esfuerzo inversor de Estado y Genereralitat.


En lo que afecta al despliegue del Estatut se trata, según él, de hacerlo "con un sentido realista del tempo pero con la determinación de evitar vacilaciones y dilaciones innecesarias". Un despliegue que, explicó Montilla, ha empezado con las leyes autonómicas que lleva asociadas y que también el Estado debe ejecutar, empezando por la Justícia.


Catalunya solidaria


El gran reto es ahora la financiación porque el actual está agotado. El president no pedirá "cosas ilegales" (en referencia al concierto) pero también llegará "donde haga falta" para hacer cumplir la ley y lo que para él es justo. "Sólo si generamos riqueza seguiremos siendo solidarios", advirtió.

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