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Montoro asegura que los Presupuestos "funcionarán"

Sostiene que las cuentas para 2012 "no dañarán la economía" y tienen como prioridad la recuperación de la confianza y el recorte del déficit

JUANMA ROMERO / ELENA HERRERA

Recuperar la "confianza" de los socios de España en la UE, de las instituciones europeas y de los mercados. Y adelgazar el déficit hasta el 5,3% del PIB que exige Bruselas. Estas parecen ser las líneas maestras sobre las que el Gobierno ha elaborado los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para 2012 según ha explicado este martes el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, en su presentación en el Congreso.

Estas cuentas prevén un ajuste de 27.300 millones y un recorte del 4,3% en el gasto social. Las partidas más afectadas en los nuevos Presupuestos son las relativas a educación, con un recorte del 21,9%; cultura, con el 15,1%, y sanidad, con el 6,8%. El proyecto de ley contempla además que el gasto financiero ascenderá a 28.876 millones de euros, lo que constituye la segunda partida del gasto total del Presupuesto (16,4%, un 5,3% más que en el pasado ejercicio), por encima incluso de la de personal (15,5%), debido precisamente al pago de los intereses de la deuda y de las tensiones de los mercados financieros.

Sin embargo, según Montoro, las cuentas para 2012 "no dañan la esencia de la recuperación económica" en una situación a la que se ha referido en varias ocasiones como "crítica" o "límite". Para insistir en que ya hay una contención del gasto, y para defenderse de la presión ejercida en los últimos días por Bruselas y los mercados, el ministro subrayó que ya se está aplicando unos Presupuestos recortados, puesto que cuando se prorrogaron los anteriores, se procedió a un tijeretazo de gasto de 8.900 millones de euros

Preguntado por ello, Montoro no ha aclarado si el Gobierno "tiene un plan B" que presentar en Bruselas si sus previsiones no resultan acertadas y no se logra el compromiso de déficit, aunque ha dicho que el Ejecutivo se muestra "confiado" en que sus medidas "funcionarán". De hecho, se ha apoyado en la experiencia de los Gobiernos conservadores de José María Aznar, cuando, a su juicio, España "ya hizo el trayecto" que está haciendo ahora y "ganó confianza" haciendo reformas estructurales y política presupuestaria. En cualquier caso, para guardarse un as en la manga, ha advertido de que el Ejecutivo "no va a vacilar en tomar la decisiones correspondientes".

El titular de Hacienda no ha revelado muchos detalles del plan de lucha contra el fraude en el ámbito fiscal y en los servicios sociales que presentará el Gobierno en el próximo Consejo de Ministros, aunque sí ha asegurado que comtemplará medidas "innovadoras" y "muy exigentes". Entre ellas, solo ha citado la limitación de los pagos en efectivo en el tráfico mercantil.

Sobre la amnistía fiscal que permite a los defraudadores regularizar su situación, el Gobierno ha mantenido que la estimación de 2.500 millones de euros que prevé recaudar el fisco es "realista", aunque el secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ferre, ha admitido que maneja información de bancos de inversión y entidades de crédito de fuera de España por lo que no hay una referencia "perfectamente afinada".

Preguntado por la posibilidad de que una alianza PSOE-IU en Andalucía y Asturias pueda desbocar el gasto más allá de lo fijado por Madrid, Montoro ha remarcado que el objetivo de déficit es "obligatorio" e "independiente" de pactos políticos y que el Gobierno no admitirá "excusas". "Está más claro que el agua. No caben posturas autóctonas porque nuestra legislación no lo permite. Quien no esté convencido, que no esté en el Gobierno", ha remachado.

En este sentido, ha recordado que en la Ley de Estabilidad Presupuestaria, todavía en tramitación, se recogen mecanismos de "vigilancia, sanción e intervención" para las autonomías incumplidoras, de forma que el Estado "tiene suficiente armadura" para hacer cumplir el techo de déficit.

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