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Una moto para los neumáticos

JOAN FORCADA

Como decía Goethe, "nadie puede saber el límite de sus fuerzas hasta que las pone a prueba". Dorna y la FIM, empujados por la crisis global y por algunos intereses que llaman deportivos, han introducido una serie de limitaciones en MotoGP que obligarán a pilotos y equipos técnicos a modificar los sistemas de trabajo que se venían usando hasta ahora.

De hecho, el sistema de trabajo ya cambió mucho cuando las rebeldes 500 2T dieron paso a las 4T, más potentes pero con muchas más posibilidades de "domar a la bestia" mediante la electrónica. 2009 nos trae un reglamento que, además de otras pequeñas modificaciones, incluye el proveedor único de neumáticos.

Hasta ahora las gomas han sido el caballo de batalla de muchas puestas a punto, además del chivo expiatorio de muchos fracasos. Anteriormente, pilotos, ingenieros y técnicos nos dedicábamos, entre otras cosas, a buscar el neumático ideal para nuestra moto entre las posibilidades que el fabricante nos suministraba para cada GP.

El procedimiento normal era empezar en cada circuito con un setting base proveniente de anteriores entrenamientos, o de la experiencia de pasadas ediciones y con los neumáticos que el proveedor y el staff técnico estimábamos más adecuados.

Después analizábamos los resultados e informaciones de los entrenamientos o carreras disputadas anteriormente y combinábamos distintos compuestos con diferentes carcasas. Se trabajaba conjuntamente en la puesta a punto y en la elección del mejor neumático para conseguir el mejor paquete moto-goma posible.

Es decir, cuando el piloto comentaba el comportamiento y los problemas de la moto, se analizaba si la mejor solución era probar unos ajustes diferentes o una goma distinta. Además, dado el poco tiempo disponible para la cantidad de neumáticos asignados, muchos de ellos se desechaban con unas pocas vueltas. Sólo a los que tenían posibilidades se les hacía un test de duración.

Con el nuevo reglamento, el neumático es invariable, o casi. Con los datos de los entrenamientos que realizamos en Valencia y en Jerez, los ingenieros han trabajado para construir una moto PARA los neumáticos que tendremos.

En cada circuito deberemos trabajar en los ajustes finales de una moto que ya ha sido proyectada y construida pensando en los Bridgestone que vamos a usar. Por una parte, el piloto tendrá que acostumbrarse a gestionar lo mejor posible los neumáticos de que dispone, y a usarlos hasta consumirlos totalmente, para conocer su comportamiento al final de carrera. Y por otra parte, el equipo técnico tendrá que poner de acuerdo la moto con los neumáticos.

Por otra parte, se habla de la posibilidad de limitar los controles electrónicos para mejorar el espectáculo y dar más importancia al piloto. Debo decir que estoy de acuerdo, pero hay que tener presente el factor seguridad.

Si se limitan las ayudas, el piloto deberá hacer a mano lo que hasta ahora hacía el ordenador, y los técnicos tendremos que trabajar en las suspensiones para conservar las gomas, buscando el equilibrio entre prestaciones y mimo al neumático.

El nuevo reglamento nos está poniendo a prueba. Ahora sabremos el límite de nuestras fuerzas.

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