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Las mujeres de la familia real e imperial regresan al Palacio de Versalles

EFE

Más de treinta mujeres de la realeza y la familia imperial francesas que vivieron en el Gran Trianón del palacio de Versalles protagonizan una exposición que desde mañana revela las claves de tres siglos de la historia de Francia.

"Las mujeres de Trianon", que podrá verse hasta el 14 de octubre en el palacio que lleva el mismo nombre, expone treinta y seis retratos de artistas de la época como el alemán Franz-Xaver Winterhalter y los franceses Pierre Gobert y François Hyacinthe Rigaud.

"El estudio del papel de las mujeres en la Corte ha sido fundamental, un tema en el que los ingleses van por delante y en el que nosotros seguiremos profundizando en los próximos años", explicó la directora del museo nacional del Palacio de Versalles, Béatrix Saule.

La muestra abarca las miradas de las mujeres que encarnaron el espíritu de Trianon, desde la reina María Teresa de Austria (1638-1683) hasta la que fue esposa del emperador Napoleón III, Eugenia de Montijo (1826-1920).

Presenta a personajes célebres (reinas, emperatrices y duquesas) junto a otras menos conocidas como damas de la corte o quienes estaban al servicio de las soberanas, como Madame de Lamballe, amiga de la reina María Antonieta de Austria.

"No hay retratos de todas las damas, afortunadamente, pues si no no tendríamos espacio suficiente", señaló el comisario de la exposición, Jérémie Benoît.

El Gran Palacio de Trianón, construido a finales del siglo XVII y situado en un extremo de los jardines de Versalles, ofrecía al rey Luis XIV un lugar de retiro, donde conseguía alejarse del poder y de la multitud de cortesanos.

"En Trianón el rey toleraba lo que era impensable en Versalles, pues tenía mayor intimidad. Incluso se veía a las hijas del rey fumando pipa", explicaron los organizadores en un comunicado.

La exposición transcurre a través de un recorrido por dieciséis salas que conservan el mobiliario propio de la época, como la cama donde dormían las soberanas o los espejos que utilizaban para engalanarse.

Además, los treinta y seis retratos reflejan la manera en que las mujeres de la realeza se vestían y se peinaban, como es el caso de la pintura de María Eugenia de Montijo que muestra a la emperatriz como "una princesa andaluza".

La exhibición dedica un espacio a María Eugenia de Montijo porque, aunque nunca vivió en el Palacio, organizó en el Petit Trianon una exposición consagrada a la reina María Antonieta de Austria (1755-1793) que transformó el palacio en un museo.

La visita concluye en la sala que sirvió como gabinete topográfico a Napoleón y con un retrato de Josefina Bonaparte (1763-1814), a quien el emperador invitó a pasar el día de Navidad en Trianon tras la separación entre ambos en diciembre de 1809.

Los retratos de todas esas mujeres consiguen revivir el encanto y "la excepcional riqueza" del Palacio de Trianon, según explicó la experta Béatrix Saule.

De hecho, las habitaciones del Trianon, acondicionadas bajo el impulso del general Charles de Gaulle en la década de los sesenta, acogieron al presidente de la República de Francia y a jefes de Estado extranjeros en visita oficial en el país.

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