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Napolitano escucha distintas opciones de los jefes de diez partidos pequeños

EFE

El presidente de la República de Italia, Giorgio Napolitano, ha escuchado hoy las opiniones dividas de diez líderes de partidos pequeños en el marco de las consultas para resolver la crisis de Gobierno abierta en el país.

La división se produce entre las dos posibilidades principales que tiene Napolitano ante sí, la convocatoria de elecciones o la creación de un Gobierno de transición con el encargo expreso de reformar la ley electoral.

De los consultados hasta ahora, seis se mostraron a favor del Gobierno de transición, entre los que figuran cuatro de la actual coalición de gobierno.

Otros tres se dijeron partidarios de las elecciones inmediatas, incluidos los democristianos de la Unión de Demócratas para Europa (UDEUR), partido que provocó la crisis actual cuando se supo que su líder, Clemente Mastella, está siendo investigado, junto con su mujer, por corrupción política.

Otra formación, la del Partido de los Comunistas de Italia (PDCI), se dijo inclinada a una tercera posibilidad, la de volver a encargar el Gobierno a Prodi.

Un undécimo partido, el radical, estaba llamado hoy a consultas, pero no acudió al no haber sido aún capaz de definir cuál es su preferencia, según los medios de comunicación italianos.

Al terminar la ronda, Napolitano hizo una breve declaración para señalar que, de momento y a falta de escuchar el resto de partidos, no podía anticipar ninguna opción.

El Presidente de la República continuará las consultas el lunes, cuando recibirá a los representantes de cuatro formaciones medianas, y las concluirá el martes, con los líderes de los dos principales partidos, Walter Veltroni, del Partido Demócrata, y Silvio Berlusconi, de Forza Italia.

Mientras, desde fuera de la política, hoy seguían escuchándose las voces que exigen a los líderes políticos un sentido de Estado para que regeneren la vida política y reformen la ley electoral, causante de la inestabilidad gubernamental.

"Esta es la verdadera prueba de responsabilidad que, ahora, se espera de la clase política", se lee en un artículo publicado hoy en el diario económico Il Sole 24 Ore, que pide "estadistas" en lugar de políticos al servicio de sus propios intereses.

Pero a falta aún de dar su opinión al jefe del Estado, el líder de la oposición Silvio Berlusconi dijo anoche no querer Gobiernos de transición y estar ya en campaña electoral.

Para demostrarlo anunció su primera propuesta y explicó que aprobaría una ley con graves castigos para quienes difundieran escuchas telefónicas de las investigaciones judiciales.

El anuncio se produce días después de que se haya abierto contra él una nueva causa judicial, ésta por corrupción política, basada en unas grabaciones telefónicas en las que, cuando era primer ministro, se escuchaba al magnate pedir un trato de favor para dos actrices a un responsable de la televisión pública.

Además, Berlusconi ha rehecho ya la alianza con el líder de Alianza Nacional, Gianfranco Fini, con quien había roto hace unos meses.

Al mismo tiempo, hoy se conocía la dimisión del presidente de la región de Sicilia, el democristiano Salvatore Cuffaro, que el viernes 18 de enero fue condenado a cinco años de prisión por revelación de secretos en un caso en el que estaba también acusado de connivencia con la mafia, cargo por el que fue absuelto.

Cuffaro dijo en un principio que no dimitiría, a pesar de que la condena tenía aparejada la inhabilitación para el ejercicio de un cargo público, por lo que su permanencia al frente de la presidencia de la región se había convertido en un nuevo escándalo en Italia.

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