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Neocolonialismo animado

TODOS LOS ESTRENOS

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Si ya es difícil descontextualizar un arte como el cinematográfico, tan pendiente de la dictadura del público, más lo es en los tiempos que corren, con el gallinero que es el cine patrio todo alborotado por la presencia de Ignasi Guardans.

A buen seguro que Planet 51, como Ágora, entusiasma al jerifalte. Las comparaciones no son odiosas, sino pertinentes: ambos filmes, muy caros, llevan el sambenito de 'producción estadounidense made in Spain'. Una especie de certificado ISO por el cual se autentifica su supuesta calidad porque se parece a lo que se hace al otro lado del charco. Es el cine que gusta al poder, que no necesita ni de ayudas ni de caridad para defenderse en la taquilla.

Otro cantar es si se trata de cine español o no. Por cine español no nos referimos a que la cinta tenga que oler a ajo, como decía Victoria Beckham, o que tengan que aparecer toreros y señoritas vestidas de faralaes, pero todo en Planet 51 está dominado por una fuerza homogeneizadora que los antiguos llamaran neocolonialismo estadounidense y los realistas comercialización en la era global.

Objetivamente, no hay nada que discutirle: técnicamente es perfecta, con un diseño de personajes que intuimos fuertemente influido por Ricardo y Nacho y su Goomer. Subjetivamente, desarrolla hasta el paroxismo el canon, los parámetros que debe tener una producción de animación para competir en todo el mundo. Esa estandarización, que comparte con Ágora, es su razón de ser y el motivo de su escasa inventiva.

Todo, la retahíla de chistes facilones, sus referencias continuas a Pixar, su guión justito pero que da sopas con ondas a filmes como Monstruos contra alienígenas, tiene que estar perfectamente machacado para ser deglutido en los cinco continentes. No hay que llevarse a engaño: tan ortodoxo puede ser el cine de animación como el cine de autor, ese otro cine que a buen seguro no compartirá el entusiasmo de las altas instancias por esta producción. No hay nada reprochable en ello, pero uno piensa que el canon está para ser derribado, porque así es como avanza el cine, español o lapón.

‘Planet 51’ ha costado 55 millones de euros y se ha colocado en el tercer puesto de las películas más vistas en EEUU en el fin de semana de su estreno, muy por detrás, por supuesto, del estreno rodillo de esta semana, ‘Luna nueva’. En Estados Unidos desembarcó con 3.500 copias, u n estreno récord para una cinta española. El filme ha sido comprado en 70 países y hasta ha entrado en las precandidaturas de los Oscar a mejor animación con otras 19 cintas, entre las que está otra española: ‘El lince perdido’. Cómo no, también tiene su videojuego y su hamburguesa patrocinada, además de ser la imagen de Navidad de El Corte Inglés. Todo es poco para un proyecto en el que han trabajado, desde los néofitos estudios Ilion de Alcobendas ,300 animadores durante siete años.  

 

 

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