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"No hay otra alternativa al actual Tratado de Lisboa"

Ex primer ministro belga y actual eurodiputado, anhela una única voz de Europa que actúe como un verdadero actor global

JORGE GARCÍA

Jean Luc Dehaene estuvo al frente del Gobierno belga siete años, todo un reto si se tienen en cuenta los graves problemas de Bélgica para formar ejecutivos estables. El hoy eurodiputado del partido conservador flamenco Christen-Democratisch & Vlaamsse considera abiertamente europeísta y atiende a Público en un descanso después de su conferencia en los cursos de verano de la Complutense en El Escorial.

Si Irlanda rechaza por segunda vez el Tratado de Lisboa, ¿tiene la Unión Europea un plan B?

Si se aprueba el Tratado de Lisboa, no hará falta un plan B. Aún así, la UE no tiene un plan B. Durante las elecciones europeas del pasado mes de junio, algunos partidos hablaron de una alternativa a Lisboa, pero el mensaje es claro: no existe esta opción.

¿Por qué se ha retrasado la decisión de nombrar al presidente de la Comisión?

El objetivo es designar a la nueva Comisión antes de noviembre. Está claro que hay consenso para retrasar el nombramiento, pero no puede durar más de uno o dos meses más. Todos queremos que esta Comisión pueda operar con el Tratado de Lisboa ratificado por todos los estados miembros, como muy tarde a principios de 2010.

Con el Tratado de Lisboa habrá un presidente del Consejo permanente. ¿Cree que Felipe González sería un buen candidato?

Es pronto para hablar acerca de quién puede ser el presidente. Es cierto que Felipe González sería un buen presidente. Desconozco sus ambiciones, aunque ahora está realizando un gran trabajo como presidente de la Comisión para el Futuro de Europa. Por lo que he escuchado, el informe que van a emitir en breve será muy importante para la UE.

Barroso está siendo muy criticado. ¿A qué se debe?

Algunos critican a Barroso, pero estas críticas sólo están centradas en los últimos meses, que es cuando la Comisión ha intentado enfrentarse a la crisis económica. Estoy de acuerdo en que la Comisión podría haber actuado más rápido, pero ahora parece que están haciendo mejor su trabajo.

Entonces, ¿no le parecen adecuadas las críticas?

Encuentro las críticas injustas; sobre todo si lo comparan con la etapa de Jacques Delors, porque eran otros tiempos. Antes había una Comisión pequeña y Barroso, actualmente, tiene que coordinar y dirigir una institución con 27 miembros. También es cierto que hablar de Delors sin referirnos a Helmut Kohl o a François Mitterrand es esconder en parte la verdad. Es decir, si comparas a Barroso con sus dos anteriores predecesores, tendrías una imagen positiva.

¿Cree que Barroso será nuevamente elegido presidente de la Comisión?

Sí, claro. Estoy convencido de que será elegido en septiembre. Además, no hay otro candidato para su puesto.

El líder conservador británico David Cameron ha decido crear un grupo político al margen de los populares. ¿Es acertada su decisión?

No supone un problema para el Partido Popular Europeo (PPE). En realidad, antes sólo existía el PPE y hubo que crear el PPE-DE, como grupo parlamentario conservador. Es decir, estaban mitad dentro y mitad fuera del grupo. Creo que Cameron, con esta decisión, ha clarificado la situación. De todas formas, más tarde o más temprano, va a lamentar la escisión. El motivo es sencillo. Su grupo parlamentario es frágil, necesita siete miembros de países diferentes para tener grupo propio, y sólo ha conseguido un representante de países como Letonia o Hungría.

¿Cree que Lisboa paliará muchos de los males de la acción exterior europea?

A lo mejor no resuelve todos los problemas, pero es un paso muy importante en la buena dirección. Si la UE no consigue ponerse de acuerdo en los asuntos importantes y tener una única voz, llegará un momento en que la UE no contará en la política internacional. El desafío de la UE para este nuevo siglo es organizarse a sí misma para desarrollar el papel de actor global que le corresponde, pero esto no será automático. Se necesita voluntad política. Si ésta no existe, los europeos no contarán; lo que permitirá que otros nos digan qué es lo que hay que hacer. El principal desafío y objetivo de la integración tiene que ser convertir a Europa en un verdadero actor global.

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