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No hay un ganador claro en el segundo debate británico

Reuters

El líder del tercer partido más grande del Reino Unido sobrevivió el jueves a los ataques del favorito opositor y del primer ministro Gordon Brown en un debate electoral transmitido por televisión, pero no logró una victoria clara, mostraron sondeos inmediatos.

David Cameron del Partido Conservador de centro-derecha, y Brown, cuyo Partido Laborista ha estado en el poder desde 1997, buscaron restar apoyo a Nick Clegg, líder de los centristas Demócratas Liberales, después de que los superara a ambos en su primer debate hace una semana.

Un sondeo de YouGov para el diario Sun puso a Cameron en primer lugar con un 36 por ciento, Clegg segundo con un 32 por ciento, y Brown tercero con un 29 por ciento. Un sondeo ComRes para ITV News puso a Clegg al frente con un 33 por ciento y a Brown y Cameron empatados en un 30 por ciento.

Los tres hombres son los principales favoritos para convertirse en el próximo primer ministro del Reino Unido después de unas elecciones nacionales previstas para el 6 de mayo.

"Clegg ha hecho suficiente para mantener una alta porción liberal en los sondeos, pero no lo suficiente para que ese impulso continúe hasta el punto en que los Liberales consigan realmente una gran cantidad de escaños", dijo Wyn Grant, profesor de política de la Warwick University en el centro de Inglaterra.

Los sondeos de opinión sobre la elección, que hasta hace pocos meses apuntaban a un triunfo conservador, en las últimas semanas han indicado que ningún partido lograría la mayoría absoluta. Eso podría hacer que el equilibrio del poder dependa del anteriormente desconocido Clegg.

Su segura actuación en el primer debate llevó a un aumento de popularidad de los Demócratas Liberales, una tercera fuerza anteriormente ignorada. El estaba bajo presión para mostrar que podría repetir su éxito en un segundo debate.

"SEAMOS REALISTAS"

Brown, quien se notó algo tengo al comienzo, acusó a Clegg de arriesgar la seguridad del país al negarse a comprometerse a mejorar las armas nucleares lanzadas desde submarinos. Eso podría dejar al Reino Unido expuesto a futuras amenazas de Irán y Corea del Norte, afirmó Brown.

"Tengo que lidiar con estas decisiones cada día y te digo, Nick: Seamos realistas, seamos realistas", dijo Brown en uno de los diálogos más notables del debate.

Clegg, quien no ha descartado el mantener alguna forma de disuasivo nuclear, ha buscado atraer a los votantes molestos con los dos mayores partidos por un escándalo centrado en dudosas devoluciones de gastos solicitadas por políticos. El dice que los Demócratas Liberales ofrecen un "cambio real".

Pero Cameron, quien pudo recuperar parte de su fluidez habitual tras una forzada intervención en el primer debate, puso en duda la postura de Clegg.

"Creo que (el público) está comenzando a enfadarse con algunos políticos que dicen 'bueno, mi partido está mucho peor que los otros'. Francamente, Nick, todos tuvimos problemas con esto", dijo el líder de los conservadores.

Clegg, quien pareció tranquilo y hablo con fluidez a pesar de la intensa presión en su contra después del debate de la semana pasada, se defendió con vigor de los ataques de los otros dos candidatos.

"No crean todas estas ridículas historias de terror sobre el apocalipsis de los mercados y la política sobre si eso ocurre", dijo Clegg, refiriéndose a los rumores sobre los efectos de un triunfo de los demócratas liberales y un resultado que no defina la elección.

Las peculiaridades del sistema electoral suponen que la ventaja de Clegg es demasiado pequeña para llevarlo al poder, pero su repentino ascenso ha confundido a los Conservadores de David Cameron, que han visto cómo su ventaja de 20 puntos en los sondeos se evapora en el último año.

El último sondeo de Reuters/Ipsos MORI mostró un ascenso en el apoyo a los Liberal Demócratas en algunos escaños marginales de los Laboristas que los Conservadores deberían conseguir para una victoria rotunda.

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