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La nueva Opel: ¿canadiense o belga?

La venta entraña intereses contrapuestos en España y Alemania

GLÒRIA AYUSO

El mayor fabricante de automóviles de Estados Unidos, General Motors, debe decidir sobre el futuro de la que hasta ahora era su filial europea, Opel. La venta entraña intereses contrapuestos a ambos lados del Atlántico. En Europa, España y Alemania defienden también soluciones opuestas.

GM se declaró en quiebra en junio al no poder reestructurar su deuda, tal y como había exigido el Gobierno estadounidense. Fue la mayor bancarrota industrial de la historia de los EEUU. En Europa, los sindicatos en seguida reclamaron la separación de la matriz para evitar la caída de la filial Opel.

Los planes de GM en EEUU son reducir las 47 plantas que tenía en 2008 a 33 en 2012, y quedarse con cuatro de las ocho marcas (Chevrolet, Buick, Cadillac y GMC). En Europa, acaba de cerrar el acuerdo de venta de Saab. Pero no ve tan claro la conveniencia de desprenderse definitivamente de Opel y recela sobre el posible comprador.

Opel Vauxhall en Gran Bretaña, cuenta con 54.800 empleados en Europa (según datos de cierre de 2008). La mitad se concentran en las cuatro fábricas alemanas. Por volumen de trabajadores, le sigue la española, en Figueruelas (Zaragoza), con 7.001 personas en plantilla. En Reino Unido hay 4.729; en Suecia 3.982; en Polonia 3.582 más; en Bélgica 2.584; en Austria 1.640; y en Francia otros 1.483.

GM y el gobierno estadounidense miran hacia el fondo de inversiones belga RHJ, filial del grupo norteamericano, que posibilitaría la recuperación de Opel en el futuro. Pero Alemania apuesta firmemente por el inversor austriaco-canadiense Magna y el banco ruso Sberbank, la peor opción para Zaragoza, y presiona a GM sin contemplaciones. Berlín ha liderado las negociaciones de venta y la oferta de ayudas públicas para Opel, lo que desde un inicio ha despertado el temor justificado en el resto de países europeos con plantas, ante la posibilidad de que la decisión se tome en beneficio de los trabajadores alemanes. Las grandes divergencias están dilatando el proceso de decisión.

 

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