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Obama está "contento pero no satisfecho" tras cien días

El presidente de EEUU asegura que ha "empezado a reconstruir América"

ISABEL PIQUER

"Estoy contento con los progresos que hemos hecho, pero no estoy satisfecho". Barack Obama hizo ayer balance de sus cien días en el poder durante un mitin en un suburbio de St. Louis, Missouri. El presidente estadounidense volvió a repetir, como lo ha hecho tantas veces, que hay luz al final del túnel de la recesión, aunque todavía queda un rato de oscuridad.

El Congreso le ayudó a celebrar el día al aprobar, tras una complicada negociación, un Presupuesto de 3,5 billones de dólares que le permitirá llevar a cabo sus ambiciosos proyectos, sin apoyo, una vez más, de los conservadores.

Obama desplegó en Missouritodas sus dotes de oratoria para tranquilizar a una opinión pública inquieta, no ya tanto por la recesión, sino por las noticias de una posible pandemia al sur de su frontera.

Con la amplia sonrisa que llena cada una de las fotos hechas públicas por la Casa Blanca en estos días, momentos íntimos de la familia presidencial, el mandatario estadounidense intentó levantar los ánimos del auditorio. "Hemos empezado a levantarnos y a ponernos las pilas, y hemos empezado a reconstruir América", dijo Obama. "Nos queda mucho trabajo por hacer porque en nuestro primer día en el puesto nos encontramos con retos sin precedentes".

La Casa Blanca hizo lo posible por normalizar el aniversario y a la vez explotar a fondo la oportunidad política de vender a un público hambriento de consuelo las medidas récord aprobadas en estos últimos tres meses. Al mitin de Missouri, se sumó ayer noche una conferencia de prensa en televisión en horario de máxima audiencia, que sólo la cadena conservadora Fox se negó a transmitir.

Obama y su equipo han descubierto, al igual que sus predecesores, que la mejor manera de mantenerse en los sondeos es puentear a Washington. George Bush hacía lo posible por hablar con medios locales antes que nacionales y Bill Clinton aprendió durante la locura del escándalo Lewinsky que lo mejor era hablar de proyectos concretos a una opinión pública que había superado, mucho antes que sus legisladores, el episodio sicalíptico de la becaria.

"Qué bien estar fuera de Washington" empezó diciendo Obama en St. Louis. "Aquí en middle America sigue imperando el sentido común". Con una normalidad que ha despertado la simpatía incluso de la oposición, el presidente aseguró que sólo cumple con sus promesas electorales. "Algunos en Washington dicen que soy demasiado ambicioso, que hago demasiadas cosas, pero nos limitamos a hacer lo que dijimos durante la campaña".

El mandatario también se refirió indirectamente a la reciente polémica despertada por la desclasificación de informes secretos de la CIA en los que se mencionaba el uso de la tortura contra detenidos de Al Qaeda. "Hemos rechazado la falsa alternativa entre nuestra seguridad y nuestros ideales", proclamó

La estrategia de comunicación directa es el resultado de los primeros tropiezos del equipo presidencial, cuando llegó a la Casa Blanca, convencido de que la gravedad de la situación económica y financiera y la necesidad de recalibrar las estrategias en Irak e Afganistán, motivarían un cierto ánimo bipartidista entre los republicanos. Craso error.

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