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Obama quiere convertir a Pekín en aliado estratégico

El presidente de EEUU inicia una gira asiática que puede sellar una nueva relación bilateral entre las dos superpotencias. Las fricciones financieras y monetarias dificultan el entendimiento

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El presidente de EEUU, Barack Obama, inicia hoy su primer viaje oficial a Asia con la intención de reafirmar el liderazgo de EEUU en la región que más rápido crece del planeta y convertir a Pekín en un 'aliado estratégico' para afrentar retos globales como la recuperación económica, el cambio climático, la seguridad y la desnuclearización de Irán y Corea del Norte.

La primera parada del viaje será Tokio, donde está previsto que Obama se reúna hoy a última hora de la tarde con el nuevo primer ministro japonés, Yukio Hatoyama. Japón ha sido un fiel aliado político y militar de EEUU en Asia durante los últimos 50 años, gobernados casi sin interrupción por el Partido Liberal Demócrata (PLD). Pero EEUU necesita remodelar su relación con Tokio desde la victoria del Partido Demócrata, liderado por Hatoyama, en las elecciones del pasado agosto. Hatoyama quiere una mayor integración de Japón en la región asiática y una política de exteriores más independiente de EEUU. 'Estamos preparados para avanzar en esa dirección', aseguró el lunes Jeffrey Bader, director para Asuntos de Asia Pacífico en el Consejo Nacional de Seguridad de EEUU.

Obama se reúne hoy con el nuevo primer ministro japonés, Hatoyama

Obama también quiere asegurarse de que Japón continuará contribuyendo económicamente a la reconstrucción de Afganistán y Pakistán como ha hecho hasta ahora, a pesar de las tensiones ocasionadas por la presencia de tropas norteamericanas en la isla japonesa de Okinawa. En su campaña electoral, Hatoyama prometió 'revisar' la situación de los 47.000 soldados norteamericanos estacionados en Japón (el 65% en Okinawa). Sus promesas provocaron que alrededor de 21.000 personas aprovecharan la llegada inminente de Obama para manifestarse el domingo en Okinawa en contra de las tropas.

Después de Tokio y Singapur, donde asistirá a una cumbre económica con los principales dirigentes del sureste asiático, Obama viajará a China, plato fuerte de la gira. A diferencia de la Administración Bush, Obama quiere que Pekín sea su 'aliado estratégico global' en la recuperación de la economía y la lucha contra el cambio climático y la proliferación de armas nucleares, temas principales de la agenda del presidente en Pekín.

'Se trata de la relación bilateral más importante del mundo; ambos países comparten intereses complementarios que afectan a nivel global', comentó David Shambaugh, experto en relaciones sino-americanas de la Universidad George Washington, en un encuentro con periodistas extranjeros en Pekín. Obama es consciente de que la recuperación de la economía de EEUU depende de un mayor entendimiento con China, principal financiador de deuda pública estadounidense gracias a su reserva de dólares, la mayor del mundo.

El presidente busca un pacto con China contra la crisis y el cambio climático

Para sentar las bases de la cooperación, ambas potencias deberán superar las fricciones comerciales y monetarias que han marcado los últimos meses: la continua devaluación del yuan, que Pekín mantiene ligado al dólar, favoreciendo las exportaciones chinas a EEUU, y el temor del Gobierno chino a que Washington tome medidas proteccionistas para proteger el empleo.

En el terreno internacional, Obama quiere un mayor compromiso de Pekín en Afganistán y Pakistán. 'Ambos países afectan a los intereses nacionales de China, pero la contribución económica del Gobierno chino para estos países ha sido hasta ahora muy discreta', comentaba Shambaugh. Afganistán y Pakistán tienen frontera con China y proveen al gigante asiático con recursos y materias primas.

Según Wang Yong, director del Centro de Economía Política Internacional de la Universidad de Pekín, la idea de tener a China como 'aliado estratégico' en los temas de seguridad internacional y desnuclearización de Corea del Norte e Irán choca con la 'política de no interferencia en asuntos internos de Estado' defendida hasta ahora por Pekín. 'Es una situación difícil, aunque China ha demostrado que está dispuesta a trabajar con EEUU, especialmente en Corea del Norte', explica Wang.

Pekín, principal aliado político y comercial de Corea del Norte, tiene un papel clave para que esta retome las negociaciones para su desnuclearización, que abandonó a mediados de año. El regreso de Pyongyang a las negociaciones multilaterales con EEUU, Rusia, Japón, China y Corea del Sur será uno de los temas principales de la agenda de Obama en Pekín.

La nueva política exterior de Obama, más respetuosa y ecuánime con China, ha rebajado la retórica sobre derechos humanos, democracia, Tíbet o Taiwan. Hace unas semanas, Obama evitó recibir al Dalai Lama, cuando este visitó Washington, para no irritar a Pekín, pero ha avisado que tarde o temprano acabará reuniéndose con el líder tibetano.

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